Efectos de la reconciliación de los cónyuges separados

La reconciliación de los cónyuges separados tiene efectos en el estado civil de las personas y en sus posibles derechos cuando uno de los dos fallezca.

Reconciliarse tras una separación legal

La única separación que influye legalmente en los cónyuges es la que se hace a través de demanda en el juzgado. La separación de hecho, en principio, no tiene efectos en el matrimonio.

Para que la reconciliación surta efecto, hay que comunicarla al juzgado en que se tramitó la separación, y también puede producirse durante el procedimiento.

La petición de separación puede ser contenciosa o de mutuo acuerdo, pasados los tres primeros meses desde que se celebra el divorcio.

A la demanda se pueden acompañar las medidas que van a regir a los cónyuges desde la separación, sobre todo si hay hijos menores o mayores discapacitados, como la custodia, el régimen de visitas, la pensión por alimentos o la compensatoria.

También se modifica el régimen económico del matrimonio, de gananciales a separación de bienes, desvinculando los bienes de ambos cónyuges.

Si no hay hijos menores, o mayores no emancipados, la separación también puede hacerse ante Notario.

Los hijos mayores o menores emancipacidos que convivan con los padres, deben prestar su consentimiento a todas las medidas que les afecten.

La sentencia que decrete la separación produce la finalización de la vida en común, desde que se haga firme y no sea recurrida por alguna de las partes.

Para tener plenos efectos, la reconciliación debe comunicarse al juez o realizarse mediante escritura pública o acta de manifestaciones, si la separación se hizo ante Notario, inscribirse en el Registro Civil.

El acceso al Registro Civil es imprescindible para que esta sea oponible a terceros.

Podrán mantenerse o modificarse, a voluntad del juez, las medidas adoptadas en la separación cuando se produzca la reconciliación.

Registro Civil para su inscripción, sin que, hasta que esta tenga lugar, se produzcan plenos efectos frente a terceros de buena fe.

Cuándo se puede cobrar un pagaré con fecha de vencimiento

Los pagarés bancarios se han convertido en una forma muy popular de inversión en renta fija, sustituyendo a los depósitos como producto con menos riesgo y una rentabilidad adecuada. Pero, ¿Cuándo se puede cobrar un pagaré con fecha de vencimiento?

Adquirir o vender pagarés antes de su vencimiento

Como comentábamos con ocasión de los pagarés de empresa, los bancarios también se negocian en el mercado de renta fija, (AIAF o Asociación de Intermediarios en Activos Financieros).

Esto quiere decir que los pagarés, por una parte, se deben mantener hasta su vencimiento para obtener la rentabilidad esperada; y por otra, que en caso de querer recuperar la inversión u obtener liquidez antes de la fecha de vencimiento, su negociación en el mercado secundario implica la posible obtención de pérdidas.

Al margen de lo dicho, siempre hay que tener en cuenta las comisiones por venta anticipada del pagaré, ya que nos podemos llevar la sorpresa de que estén cotizando a un precio superior al de adquisición, con la consiguiente ganancia. También son esenciales las comisiones de cancelación.

Es muy importante conocer en qué mercado nos movemos. Los depósitos y los pagarés normalmente son colocados a particulares, por lo que la especulación con ellos no es demasiado frecuente.

Por ello, podemos tardar varios días en recuperar la inversión desde que finaliza el vencimiento o pedimos el reintegro anticipado, pero compensará en caso de que esperemos a la fecha de vencimiento del pagaré para cobrar la rentabilidad.

En cuanto a las ventajas de los pagarés podemos destacar que es un producto a corto plazo, lo que lo hace bastante atractivo, a diferencia de la deuda pública, y cuya rentabilidad también se sitúa por encima de la misma.

Sí aconsejamos leer las cláusulas del contrato de adquisición y de cancelación antes de invertir, pues una cosa son las condiciones generales y otra muy distinta las condiciones particulares que establezca cada entidad bancaria.

También queremos hacernos eco del redescuento, que es otra medida que tienen los bancos a su disposición y consiste en el descuento que realiza una entidad bancaria en el Banco de España o en otro banco, sobre títulos que previamente él había descontado.

Es una operación pasiva en la que el banco que previamente ha descontado, está obteniendo crédito del banco de España u otro banco. En estas operaciones el tipo de interés es muy bajo.

Si está pensando en iniciar la negociación de pagarés con alguna entidad bancaria para obtener el dinero antes del vencimiento, es necesario que se informe del tipo de interés que establece el banco, las líneas de descuento y si lo van a admitir o no, según la calidad del pagaré.

Baja por incapacidad temporal durante el periodo de prueba

Un trabajador puede darse de baja por incapacidad temporal durante el periodo de prueba, en cuyo caso habrá que determinar si este sigue contando o queda en suspenso hasta que se le de el alta médica.

Despedir a un trabajador en baja laboral

Durante el periodo de prueba, tanto la empresa como el trabajador comprueban si es apto para el trabajo contratado y, en caso contrario, la empresa puede despedir al trabajador o este puede irse sin necesidad de preaviso.

El periodo de prueba viene recogido en el Estatuto de los Trabajadores y, más concretamente, en el convenio colectivo del sector en la provincia, que puede establecer la duración y cualquier otra especialidad sobre el mismo.

El Estatuto de los Trabajadores dice que la situación de IT o maternidad que se de durante el periodo de prueba interrumpe el cómputo de este plazo solo si ha habido un acuerdo sobre ello entre las partes.

Por ejemplo, que se haya contemplado en el contrato y que, además, esta medida sea consentida por el trabajador.

¿Qué ocurre con el periodo de prueba de un año, que se da en el contrato indefinido de apoyo a los emprendedores? Lo mismo. Aunque este plazo sea más largo, se aplican las mismas medidas en cuanto a IT.

El despido estando de baja, por no haber pasado el periodo de prueba, es muy controvertido. Primero, porque el motivo real del despido no puede ser la baja y, segundo, porque ¿con qué justificación se dice que el trabajador no es apto para el trabajo si en ese momento no se está desempeñando?

Cuando esto suceda, recomendamos poner una reclamación en el CMAC, para intentar que se declare la finalización de la relación laboral como nula. El plazo para hacerlo es de 20 días.

Mientras siga la situación de IT, y aunque le hayan despedido o finalice su contrato, el empleado seguirá cobrando hasta que le den el alta, pero según qué tipo de baja tenga:

– Por enfermedad común o accidente no laboral, cobrará lo que corresponda descontándose esas cantidades del desempleo, si es que tiene derecho a cobrar la prestación. Si no tuviera suficiente tiempo cotizado, no se descontarían.

– Por enfermedad profesional o accidente laboral, no se descontará lo que cobre.

Cuando le den de alta, si tiene los requisitos para ello, podrá solicitar la prestación por desempleo, en el plazo de 15 días, o el subsidio a que tenga derecho.

Endoso del pagaré a una empresa como forma de pago

El endoso de pagarés es muy común entre empresarios. Se trata de una cláusula que se escribe en el dorso del pagaré y por el que quien la firma (endosante) transmite al tercero (endosatario) el derecho de cobro del pagaré cuando este llegue a la fecha de su vencimiento.

Endosar un pagaré sin fondos

Todos los pagarés pueden endosarse, salvo los que contengan la expresión no a la orden. No obstante, aunque es una práctica habitual, no está exenta de problemas que pueden derivarse de la insolvencia del deudor.

El endoso de pagarés se utiliza cuando el empresario no tiene liquidez para hacer frente a un pago y decide solventar la deuda con el crédito que tiene pendiente con el deudor que libró el pagaré. Es decir, el deudor va a realizar el pago cuando le corresponde, pero en lugar de pagarle al primero, pagará al endosatario.

Qué hacer con un pagaré endosado:

La cláusula de endoso hace que solo pueda pagarse el importe del pagaré a la última persona que aparezca en el documento como adquirente del mismo el día del vencimiento. Esto quiere decir que puede volver a endosarse (transmitirse a otra persona) el pagaré ya endosado una vez.

Parece un proceso complicado, pero en realidad no lo es. Esta transacción puede aportar más seguridad al último adquirente del pagaré si en la transmisión se adjunta un documento en el que el deudor acepta el endoso, como forma de reforzar el futuro pago del importe pendiente.

Eso sí, todo el que pone su firma en el pagaré hace una declaración de voluntad, primero adquiriendo un derecho de cobro frente al obligado al pago, y posteriormente, si endosa la letra, puede llegar a adquirir un compromiso de pago en caso de que el deudor resulte ser insolvente.

Cómo se hace el endoso de pagarés:

Para que el endoso tenga validez ante el una futura reclamación de pago, debe hacerse conforme a la Ley Cambiaria.

• Primero, debe establecerse si el endoso va a ser nominativo (a favor de una persona determinada) o al portador. El endoso al portador equivale a un endoso en blanco.

• Puede escribirse en el dorso del pagaré y deberá ser una transmisión pura y simple, no sometida a condición de ningún tipo.

• El endoso puede ser de apoderamiento o en garantía. El primero, también llamado de cobranza, faculta al endosatario para cobrar el pagaré a su vencimiento. Mientras el segundo, como su propio nombre indica, sirve de garantía para otra transacción.

• También puede transmitir el pagaré una vez con prohibición de endosar, para que no vuelva a transmitirse.

El pagaré no a la orden tiene la peculiaridad de no ser transmisible mediante endoso, pero sí puede transmitirse a través de cesión ordinaria. Ello es un problema a la hora de ofrecer el pagaré a las entidades bancarias o de crédito, ya que el endoso tiene ciertas frente a una transmisión ordinaria.

A diferencia de la prohibición de endosar, en la que se realiza un primer endoso sin que se pueda transmitir de nuevo el pagaré (porque así lo establece el primer endosante), con la cláusula no a la orden prohibimos desde el libramiento la transmisión mediante endoso, haciendo el pagaré mucho menos valioso desde el punto de vista “comercial”, porque no vamos a poder negociar con él o transmitirlo en pago de deudas contraídas con un proveedor, por ejemplo.

Cobrar un pagare si el deudor no tiene bienes

Hemos recibido varias preguntas sobre cómo cobrar un pagaré si el deudor no tiene bienes. Aunque parezca difícil para quien lo recibe, porque no sabe si pasar por el banco o le hacen una transferencia bancaria o finalmente lo cobrarán en efectivo, la dificultad no es tal y vamos a explicarlo.

Garantizar el cobro de un pagaré

El pagaré es un titulo valor por el que una persona, denominada firmante, se obliga a pagar a otra persona, que llamamos tenedor, o a su orden, una determinada cantidad de dinero en una fecha o en un lugar preestablecido. Es simplemente una promesa de pago de una persona a otra por cualquier concepto.

Se trata de un título que puede estar emitido a la orden, o en forma nominativa. En principio no cabe el pagaré al portador, aunque las entidades bancarias lo admiten.

El emisor no ordena el pago a otra persona, como en la letra, sino que el firmante del pagaré es el obligado principal. El firmante lo que hace es aplazar la exigibilidad de la obligación hasta el día del vencimiento del efecto.

O sea que el acreedor que recibe el pagaré concede crédito, y el documento es la garantía del futuro pago y, además, si es preciso es posible descontarlo para obtener el dinero antes de la fecha establecida.

Es uno de los principales títulos valores y con el que más negocios jurídicos distintos se pueden realizar, como por ejemplo el descuento o el endoso. Sin embargo, no siempre que se emite un pagaré éste tiene fondos para cobrar la cantidad que se devenga.

Cuando un pagaré no tiene fondos llegada la fecha del vencimiento y se ha emitido para el pago de una operación, lo primero que debe hacer el tenedor del efecto es el protesto del mismo.

El protesto consiste en una reclamación extrajudicial de la deuda a la persona obligada al pago. Se realiza al igual que con cualquier otra deuda, pero en los títulos valores se reconoce con este nombre especial, y lo mismo ocurre con la vía judicial, en la que los títulos valores tienen su Juicio Cambiario.

Y es que poseer el pagaré da al acreedor el derecho de ir directamente, con un título ejecutivo, a este tipo de juicio para reclamar el pago. El acreedor, demandante, tiene lo que en derecho se denomina acción cambiaria.

El plazo para realizar el protesto es de 8 días desde la fecha del vencimiento. Si el deudor persiste en su impago, como comentábamos, puede acudir a la vía judicial presentando su título ejecutivo en el plazo de 3 años.

Eso sí, en caso de que el pagaré haya sido endosado el plazo es de 1 año, y si usted lo ha vuelto a endosar (por lo tanto, ya no es el tenedor pero le reclaman dicha cantidad porque usted también pagó una deuda con el pagaré al endosarlo), su plazo es de 6 meses.

Por otra parte, todos los gastos que generen las reclamaciones que hemos comentado, el protesto y la reclamación en vía judicial, pueden exigirse al deudor cuando efectivamente haga el pago. Recomendamos guardar recibos de todos los gastos, por mínimos que sean.

Requisitos formales del pagaré:

Deberá contener, al menos, los siguientes conceptos establecidos en la Ley Cambiaria:

• La denominación de pagare.
• La promesa pura y simpe de pagar una cantidad determinada.
• La indicación del vencimiento.
• El lugar de pago.
• El nombre de la persona a quien tenga que hacerse el pago, o un cuyo nombre se haya de efectuar.
• La fecha y el lugar donde se firma.
• La firma de quien lo haya emitido (es decir, del firmante).

El firmante asume la figura de obligado principal al pago. O sea que está sometido al ejercicio de la acción directa, ejercitada por cualquier tenedor legítimo del título.

La firma de quien lo emite siempre es esencial. No puede faltar porque se produciría un vicio que acabaría en nulidad, es decir, sería fácilmente atacable en caso de oposición al pago.

Además, el deudor puede ser embargado para hacer frente a ese pago, salvo que no tenga bienes presentes, en cuyo caso responde con los futuros.

Qué pasa con la hipoteca si fallece el titular

Para saber qué pasa con la hipoteca si fallece el titular o uno de los titulares, quedando el otro vivo, lo primero que hay que ver es la escritura pública y las cláusulas que esta contiene.

Quién paga la hipoteca cuando fallece el titular

Si únicamente hay un titular, serán los herederos los encargados de continuar pagando la hipoteca, en caso de que haya aceptación de la herencia.

Digamos que se hereda tanto el activo como el pasivo de la herencia (bienes, derechos, deudas y obligaciones), por lo que los herederos pueden tener que seguir pagando la misma.

Si hay dos titulares, salvo renuncia a la herencia, los herederos se harán cargo del pago de, al menos, el 50%.

Hay que informar al banco de que uno de los titulares ha fallecido, para proceder al cambio de nombre en la escritura y llevar la documentación necesaria para que el banco pueda dar información a los herederos, como el certificado de defunción, la declaración de herederos o el pago del impuesto sobre sucesiones.

En algunos casos, la escritura pública de hipoteca incluye una cláusula en la que, de fallecer el titular, esta se paga con cargo al seguro de vida del fallecido, también contratado en la entidad.

Por eso comentábamos al principio que la escritura es lo primero que hay que revisar. También para saber, de cara al banco, a qué se enfrentan los herederos.

Algunos seguros cubren una parte de la hipoteca y otros la totalidad, procediendo a su cancelación. Esto es conveniente tanto para el fallecido, que se asegura de no dejar esa carga a sus herederos, como para estos, que pueden aceptar la herencia sin asumir esa deuda.

Si hubiera otro titular, entonces la hipoteca normalmente continúa, ya que hay un obligado al pago que puede hacerse cargo de la misma. En este caso concreto habría que ver las cláusulas específicas pactadas en la escritura.

De igual forma si hubiera un avalista, a este no afecta el fallecimiento del titular, pero sí la cancelación de la hipoteca y si los herederos aceptan o no la herencia, ya que es parte interesada en que el pago no le alcance.

Qué pasa con la hipoteca en caso de divorcio

En caso de divorcio, lo normal es disolver el régimen económico matrimonial de gananciales o, si tienen separación de bienes y una vivienda en común, disolver el proindiviso quedándose uno de los cónyuges con la vivienda o vendiéndola y repartiendo el importe.

Modificar la hipoteca en un divorcio

La modificación se puede solicitar al banco antes de poner la demanda, durante el procedimiento de divorcio o, incluso, una vez divorciados.

Nada obliga a disolver la sociedad de gananciales, sino que el matrimonio o ex matrimonio puede mantener el proindiviso tanto tiempo como quiera.

Actualmente, para no malvender la vivienda, son muchas las personas que toman la decisión de continuar teniendo bienes en común. Sin embargo, otras parejas deciden vender la vivienda y repartir el dinero cancelando la hipoteca o que uno de los cónyuges se quede con el inmueble, realizando una novación del préstamo.

La novación de hipoteca supone la salida de uno de los titulares y, por tanto, de una de las garantías de pago de ese préstamo, adjudicándoselo íntegramente el otro cónyuge.

En este sentido, los bancos pedirán una nueva garantía o un aval que asegure, en cierta forma, el pago del capital que queda pendiente ya que, en caso contrario, no dejará salir al otro titular porque no tiene ninguna obligación de hacerlo ni le afecta el divorcio.

Tengamos en cuenta que la escritura de hipoteca y la de compraventa son independientes. El titular tiene que salir de ambas -quitarse tanto el patrimonio como la deuda-.

La novación de la hipoteca se realiza ante notario, ya que supone una modificación de la escritura, y se hace con el consentimiento del banco.

El trámite para modificar la hipoteca en caso de divorcio consiste en:

– Ir al banco y solicitar la novación.

– Que el banco la acepte o ponga las condiciones para aceptarla.

– Acudir al notario y realizarla. Este se encargará de inscribir el cambio en el Registro de la Propiedad.

Otro problema es que haya avalistas solo por parte de uno de los titulares porque, si se trata del titular que sale de la hipoteca, el banco puede dejar que este ya no sea deudor, pero no así los avalistas, salvo que el que se queda como titular los sustituya por otros equivalentes.

La extinción de un condominio conlleva la tributación por el impuesto sobre transmisiones patrimoniales y actos jurídicos documentados, en su modalidad de documentos notariales, lo que supone un 1% o 1,5% -hay que ver exáctamente cuánto según la Comunidad Autónoma.

Y también hay que observar las exenciones tanto en el este impuesto, como en la plusvalía municipal -impuesto sobre el incremento de valor de los terrenos de naturaleza urbana-.

Quién paga los gastos médicos tras un accidente de tráfico

La asistencia sanitaria por un accidente de tráfico no está cubierta por la seguridad social. Esta situación, que es desconocida para muchas personas, hace preguntarse, ¿Quién paga los gastos médicos tras un accidente de tráfico? ¿el accidentado o el seguro?

Gastos de asistencia sanitaria en un accidente de tráfico

Los siniestros en carrera los cubren, normalmente, las compañías aseguradoras. No obstante, es muy habitual que el accidentado reciba en su domicilio una carta en la que se le pide que rellene los datos de su vehículo y los del contrario, a expensas de pagar él mismo la factura en caso de no hacerlo.

Nos referimos al Anexo del Convenio Marco firmado por la UNESPA (Asociación Empresarial del Seguro) para la atención sanitaria derivada de accidentes de tráfico.

En este Anexo también hay que informar de la compañía de seguros que tiene contratada el conductor, con quien la sanidad pública se pondrá en contacto para proceder a cobrar la factura.

También se distingue entre los siniestros en los que participa un solo vehículo (por ejemplo, una moto que derrapa sola en carretera) y en los que participa más de un vehículo (un choque entre dos coches o entre una moto y un coche) y qué ocurre con las lesiones provocadas a terceros que no están implicados en el accidente (por ejemplo, un viandante).

La compañía de seguros paga hasta un límite, salvo que el conductor o tomador del seguro tuviera contratada una cobertura específica que amplíe el importe.

¿Qué ocurre si el accidentado no tiene contratado el seguro de circulación obligatorio, que incluye la responsabilidad civil?

En estos casos, los gastos de asistencia sanitaria de los ocupantes del vehículo son cubiertos por el Consorcio de Compensación de Seguros, salvo que se demuestre que estos sabían que el vehículo era robado o que no estaba asegurado. Además, se deberá incluir una declaración responsable.

Igualmente, si se produce un accidente con otro vehículo y el suyo está asegurado, incluso cuando no se haga un parte amistoso y no tengan por qué intervenir la policía o la ambulancia, y si usted no guarda los datos del conductor del otro vehículo, quien se hace cargo es su propia compañía.

En estos casos, el problema es que la compañía debe asumir el gasto y no puede repercutirlo a la aseguradora del contrario, pero para el asegurado accidentado, en principio, no hay diferencia.

Plazo de prescripción para reclamar una deuda

Proceder al cobro de deudas no es tarea fácil, ya sean de clientes con líneas de crédito o clientes nuevos que no responden en el pago.

Antes de de dar crédito a una empresa o autónomo, es necesario hacer un estudio del mismo, para ver la calidad de su solvencia o si se encuentra en alguno de los Registros de Morosos, como Asnef o RAI, que son los más conocidos, pero ya adelantamos que hay muchos más.

Plazo para el cobro de deudas

Primero hay que tener en cuenta que el Código Civil es el que establece el plazo de prescripción de una deuda, es decir, no se puede reclamar durante toda la vida, sino que el plazo llegará hasta los 5 años, según el tipo de deuda de que se trate.

Por ejemplo, las deudas hipotecarias prescriben a los 20 años, mientras que las de alimentos o arrendamientos prescriben a los 5 años.

Las deudas con la Administración Tributaria prescriben a los 4 años, las profesionales a los 3 años (así como las de suministros, dispuesto de tal forma en numerosas sentencias), mientras que las reclamaciones por responsabilidad extracontractual prescriben al año.

Por supuesto, el plazo de prescripción se interrumpe cuando se interponga una reclamación extrajudicial fehaciente, por ejemplo, mediante burofax, o una demanda en vía judicial.

Una opción que puede contemplar el deudor es la reunificación de deudas. Los particulares responden de sus deudas con todos sus bienes, presentes y futuros.

El Código Civil deja bien claro que no hay forma de librarse del pago, salvo declararse temporalmente insolvente, pero en cuanto haya bienes o dinero, las deudas se van a cobrar.

Antes de llegar a ese punto, los usuarios pueden intentar reunificar sus deudas o solicitar un plazo de carencia para poder hacer frente a los pagos cuando tengan dinero, sin que eso les afecte en su vida diaria o se sientan ahogados con las deudas.

¿Dónde pueden hacerlo? en principio, en su banco o a su acreedor, aunque no tienen obligación de acceder a su petición, puesto que se trata de llegar a un acuerdo entre las partes y suscribir un contrato con las nuevas condiciones.

No obstante, las entidades bancarias y otros acreedores no están por la labor de refinanciar deudas o de conceder préstamos adicionales, salvo que se otorguen garantías o avales que puedan hacerse líquidos en caso de impago mediante el correspondiente procedimiento.

Sí han surgido multitud de empresas que invitan a los usuarios a reunificar sus deudas, pero hay que estar muy atento a las condiciones del contrato y a los intereses que piden para no caer en un engaño o acabar pagando dinero de más.

En caso de dejar de pagar, la entidad bancaria o la empresa acreedora podrían iniciar un proceso para exigir el pago al deudor en vía judicial.

Embargo de la indemnización por despido

Algunos trabajadores nos preguntan si es posible el embargo judicial o administrativo de la totalidad de la indemnización por despido o fin de contrato, si les pueden quitar el importe completo o si, al igual que los sueldos y salarios, la cuantía se sujeta a un porcentaje o escala.

La indemnización por despido es embargable

Primero hay que ver qué es lo que se embarga exactamente. Podemos estar hablando de sueldos y salarios o de cualquier tipo de percepción.

A la empresa le habrá llegado una carta para que retenga un porcentaje de la nómina al trabajador (excluyendo el salario mínimo interprofesional) y lo ingrese a cuenta de la Seguridad Social, Hacienda, el juzgado o el organismo competente para embargar en el caso concreto.

Ese porcentaje habrá sido calculado de acuerdo con la escala del artículo 607 de la LEC (Ley de Enjuiciamiento Civil). Pero, ¿Qué ocurre cuando se liquida al trabajador y se le da una cantidad mayor?

La cuantía de la indemnización por despido no entra dentro del concepto de salario, según aclara el ET (Estatuto de los Trabajadores) y la LEC tampoco hace mención expresa a la misma en el orden establecido para el embargo.

¿Esto qué quiere decir? Pues que la indemnización es embargable en su totalidad. No se le aplica la escala de porcentajes de la LEC.

¿Pero cuándo es embargable? Cuando la orden de embargo así lo diga. Es decir, si en la orden se embargan solo sueldos y salarios, la indemnización debería quedar fuera. De igual forma, si el embargo es de cualquier tipo de percepción económica, la indemnización podría embargarse hasta la cuantía de la deuda.

De igual forma sucede con las indemnizaciones por traslados o los gastos de la actividad laboral que no entren dentro de la nómina, de acuerdo con el artículo 26 del ET.

Además, sobre este concepto aclara la Agencia Tributaria en su página web que las indemnizaciones por despido no entran dentro de la definición de salario y pueden ser embargadas sin ningún tipo de límite, de acuerdo con lo establecido en el Reglamento General de Recaudación.

¿Qué puede hacer el trabajador ante esta detracción de su dinero? En la práctica, muy poco. Puede verificar la notificación de embargo que le envió el organismo correspondiente para ver qué conceptos se embargan exactamente y si se realiza de forma correcta.