Desahucio por impago de suministros en el alquiler

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El propietario de una vivienda en alquiler puede poner una demanda de desahucio por impago de suministros aunque el arrendatario sí pague la renta. Le explicamos cómo y en qué condiciones. Además, explicamos qué puede hacer el inquilino para paralizar el desahucio.

Desahuciar al inquilino por impago

La Ley de Arrendamientos Urbanos explica que se puede resolver en contrato cuando haya un incumplimiento del mismo, y uno de los incumplimientos puede ser el impago de cantidades asimiladas a la renta.

En este concepto entran los importes que se haya comprometido a pagar el inquilino por contrato, como pueden ser los suministros (así lo dice el TS).

En concreto, el propietario y el inquilino pueden pactar que los gastos corrientes de la vivienda sean pagados por el arrendatario. Aquí nos referimos a la luz, el agua, la comunidad, el IBI o tasas de basura, entre los más comunes.

Para que este pacto sea válido, tiene que constar en el contrato, tanto la asunción de los gastos como el importe anual de los mismos.

Si no se dice nada expresamente en el contrato, solo serán por cuenta del arrendatario los gastos que puedan ser susceptibles de individualización por tener contador separado.

Anualmente podrán incrementarse los gastos por acuerdo entre ambos, pero con los límites establecidos en la LAU.

– Como máximo, podrá incrementarse en el doble del importe en que pueda incrementarse la renta.

– En ese cálculo no se incluyen los tributos.

– La renta se puede revisar por acuerdo establecido en el contrato. Se puede acudir a alguna forma de revisión especifíca o, en defecto de indicación, se acudirá a la variación anual del Índice de Garantía de Competitividad.

Por otra parte, hay gastos que debe asumir el arrendador siempre, como los derivados de la conservación de la vivienda en condiciones de habitabilidad.

Además, se puede pactar que la obligación de pago de la renta se sustituya durante un tiempo por el coste de las obras de mejora que realice el arrendatario, siempre que así se acuerde, y sin derecho a compensación posterior.

En todo caso, si no se llega a ningún acuerdo para el pago de los gastos y estos son por cuenta del arrendatario, una vez producido el impago se le puede pedir que abandone la vivienda.

Si no lo hace voluntariamente, se puede poner una demanda en el Juzgado para el desahucio por impago de cantidades asimiladas la renta, con reclamación de cantidad.

En ese caso, el inquilino puede pagar (enervar la acción de desahucio), no pagar (con lo que sigue adelante el lanzamiento) u oponerse (habrá juicio).

Solo se le da la opción al inquilino de que pague en el traslado de la demanda cuando no se le haya enviado un burofax extrajudicialmente reclamándole las cantidades adeudadas, por lo que solemos recomendar enviarlo para evitar costes extras y no perder el tiempo.

Si sabemos que el inquilino no va a pagar porque no tiene dinero o es insolvente, entonces sí merece la pena ir directamente a juicio porque en el plazo que le dé el secretario judicial, lo más probable es que no realice el pago.

Como siempre comentamos, hay que estar al caso concreto para saber cómo proceder en estas situaciones.

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