Cuándo se puede cobrar un pagaré con fecha de vencimiento

Los pagarés bancarios se han convertido en una forma muy popular de inversión en renta fija, sustituyendo a los depósitos como producto con menos riesgo y una rentabilidad adecuada. Pero, ¿Cuándo se puede cobrar un pagaré con fecha de vencimiento?

Adquirir o vender pagarés antes de su vencimiento

Como comentábamos con ocasión de los pagarés de empresa, los bancarios también se negocian en el mercado de renta fija, (AIAF o Asociación de Intermediarios en Activos Financieros).

Esto quiere decir que los pagarés, por una parte, se deben mantener hasta su vencimiento para obtener la rentabilidad esperada; y por otra, que en caso de querer recuperar la inversión u obtener liquidez antes de la fecha de vencimiento, su negociación en el mercado secundario implica la posible obtención de pérdidas.

Al margen de lo dicho, siempre hay que tener en cuenta las comisiones por venta anticipada del pagaré, ya que nos podemos llevar la sorpresa de que estén cotizando a un precio superior al de adquisición, con la consiguiente ganancia. También son esenciales las comisiones de cancelación.

Es muy importante conocer en qué mercado nos movemos. Los depósitos y los pagarés normalmente son colocados a particulares, por lo que la especulación con ellos no es demasiado frecuente.

Por ello, podemos tardar varios días en recuperar la inversión desde que finaliza el vencimiento o pedimos el reintegro anticipado, pero compensará en caso de que esperemos a la fecha de vencimiento del pagaré para cobrar la rentabilidad.

En cuanto a las ventajas de los pagarés podemos destacar que es un producto a corto plazo, lo que lo hace bastante atractivo, a diferencia de la deuda pública, y cuya rentabilidad también se sitúa por encima de la misma.

Sí aconsejamos leer las cláusulas del contrato de adquisición y de cancelación antes de invertir, pues una cosa son las condiciones generales y otra muy distinta las condiciones particulares que establezca cada entidad bancaria.

También queremos hacernos eco del redescuento, que es otra medida que tienen los bancos a su disposición y consiste en el descuento que realiza una entidad bancaria en el Banco de España o en otro banco, sobre títulos que previamente él había descontado.

Es una operación pasiva en la que el banco que previamente ha descontado, está obteniendo crédito del banco de España u otro banco. En estas operaciones el tipo de interés es muy bajo.

Si está pensando en iniciar la negociación de pagarés con alguna entidad bancaria para obtener el dinero antes del vencimiento, es necesario que se informe del tipo de interés que establece el banco, las líneas de descuento y si lo van a admitir o no, según la calidad del pagaré.

Endoso del pagaré a una empresa como forma de pago

El endoso de pagarés es muy común entre empresarios. Se trata de una cláusula que se escribe en el dorso del pagaré y por el que quien la firma (endosante) transmite al tercero (endosatario) el derecho de cobro del pagaré cuando este llegue a la fecha de su vencimiento.

Endosar un pagaré sin fondos

Todos los pagarés pueden endosarse, salvo los que contengan la expresión no a la orden. No obstante, aunque es una práctica habitual, no está exenta de problemas que pueden derivarse de la insolvencia del deudor.

El endoso de pagarés se utiliza cuando el empresario no tiene liquidez para hacer frente a un pago y decide solventar la deuda con el crédito que tiene pendiente con el deudor que libró el pagaré. Es decir, el deudor va a realizar el pago cuando le corresponde, pero en lugar de pagarle al primero, pagará al endosatario.

Qué hacer con un pagaré endosado:

La cláusula de endoso hace que solo pueda pagarse el importe del pagaré a la última persona que aparezca en el documento como adquirente del mismo el día del vencimiento. Esto quiere decir que puede volver a endosarse (transmitirse a otra persona) el pagaré ya endosado una vez.

Parece un proceso complicado, pero en realidad no lo es. Esta transacción puede aportar más seguridad al último adquirente del pagaré si en la transmisión se adjunta un documento en el que el deudor acepta el endoso, como forma de reforzar el futuro pago del importe pendiente.

Eso sí, todo el que pone su firma en el pagaré hace una declaración de voluntad, primero adquiriendo un derecho de cobro frente al obligado al pago, y posteriormente, si endosa la letra, puede llegar a adquirir un compromiso de pago en caso de que el deudor resulte ser insolvente.

Cómo se hace el endoso de pagarés:

Para que el endoso tenga validez ante el una futura reclamación de pago, debe hacerse conforme a la Ley Cambiaria.

• Primero, debe establecerse si el endoso va a ser nominativo (a favor de una persona determinada) o al portador. El endoso al portador equivale a un endoso en blanco.

• Puede escribirse en el dorso del pagaré y deberá ser una transmisión pura y simple, no sometida a condición de ningún tipo.

• El endoso puede ser de apoderamiento o en garantía. El primero, también llamado de cobranza, faculta al endosatario para cobrar el pagaré a su vencimiento. Mientras el segundo, como su propio nombre indica, sirve de garantía para otra transacción.

• También puede transmitir el pagaré una vez con prohibición de endosar, para que no vuelva a transmitirse.

El pagaré no a la orden tiene la peculiaridad de no ser transmisible mediante endoso, pero sí puede transmitirse a través de cesión ordinaria. Ello es un problema a la hora de ofrecer el pagaré a las entidades bancarias o de crédito, ya que el endoso tiene ciertas frente a una transmisión ordinaria.

A diferencia de la prohibición de endosar, en la que se realiza un primer endoso sin que se pueda transmitir de nuevo el pagaré (porque así lo establece el primer endosante), con la cláusula no a la orden prohibimos desde el libramiento la transmisión mediante endoso, haciendo el pagaré mucho menos valioso desde el punto de vista “comercial”, porque no vamos a poder negociar con él o transmitirlo en pago de deudas contraídas con un proveedor, por ejemplo.

Cobrar un pagare si el deudor no tiene bienes

Hemos recibido varias preguntas sobre cómo cobrar un pagaré si el deudor no tiene bienes. Aunque parezca difícil para quien lo recibe, porque no sabe si pasar por el banco o le hacen una transferencia bancaria o finalmente lo cobrarán en efectivo, la dificultad no es tal y vamos a explicarlo.

Garantizar el cobro de un pagaré

El pagaré es un titulo valor por el que una persona, denominada firmante, se obliga a pagar a otra persona, que llamamos tenedor, o a su orden, una determinada cantidad de dinero en una fecha o en un lugar preestablecido. Es simplemente una promesa de pago de una persona a otra por cualquier concepto.

Se trata de un título que puede estar emitido a la orden, o en forma nominativa. En principio no cabe el pagaré al portador, aunque las entidades bancarias lo admiten.

El emisor no ordena el pago a otra persona, como en la letra, sino que el firmante del pagaré es el obligado principal. El firmante lo que hace es aplazar la exigibilidad de la obligación hasta el día del vencimiento del efecto.

O sea que el acreedor que recibe el pagaré concede crédito, y el documento es la garantía del futuro pago y, además, si es preciso es posible descontarlo para obtener el dinero antes de la fecha establecida.

Es uno de los principales títulos valores y con el que más negocios jurídicos distintos se pueden realizar, como por ejemplo el descuento o el endoso. Sin embargo, no siempre que se emite un pagaré éste tiene fondos para cobrar la cantidad que se devenga.

Cuando un pagaré no tiene fondos llegada la fecha del vencimiento y se ha emitido para el pago de una operación, lo primero que debe hacer el tenedor del efecto es el protesto del mismo.

El protesto consiste en una reclamación extrajudicial de la deuda a la persona obligada al pago. Se realiza al igual que con cualquier otra deuda, pero en los títulos valores se reconoce con este nombre especial, y lo mismo ocurre con la vía judicial, en la que los títulos valores tienen su Juicio Cambiario.

Y es que poseer el pagaré da al acreedor el derecho de ir directamente, con un título ejecutivo, a este tipo de juicio para reclamar el pago. El acreedor, demandante, tiene lo que en derecho se denomina acción cambiaria.

El plazo para realizar el protesto es de 8 días desde la fecha del vencimiento. Si el deudor persiste en su impago, como comentábamos, puede acudir a la vía judicial presentando su título ejecutivo en el plazo de 3 años.

Eso sí, en caso de que el pagaré haya sido endosado el plazo es de 1 año, y si usted lo ha vuelto a endosar (por lo tanto, ya no es el tenedor pero le reclaman dicha cantidad porque usted también pagó una deuda con el pagaré al endosarlo), su plazo es de 6 meses.

Por otra parte, todos los gastos que generen las reclamaciones que hemos comentado, el protesto y la reclamación en vía judicial, pueden exigirse al deudor cuando efectivamente haga el pago. Recomendamos guardar recibos de todos los gastos, por mínimos que sean.

Requisitos formales del pagaré:

Deberá contener, al menos, los siguientes conceptos establecidos en la Ley Cambiaria:

• La denominación de pagare.
• La promesa pura y simpe de pagar una cantidad determinada.
• La indicación del vencimiento.
• El lugar de pago.
• El nombre de la persona a quien tenga que hacerse el pago, o un cuyo nombre se haya de efectuar.
• La fecha y el lugar donde se firma.
• La firma de quien lo haya emitido (es decir, del firmante).

El firmante asume la figura de obligado principal al pago. O sea que está sometido al ejercicio de la acción directa, ejercitada por cualquier tenedor legítimo del título.

La firma de quien lo emite siempre es esencial. No puede faltar porque se produciría un vicio que acabaría en nulidad, es decir, sería fácilmente atacable en caso de oposición al pago.

Además, el deudor puede ser embargado para hacer frente a ese pago, salvo que no tenga bienes presentes, en cuyo caso responde con los futuros.

Puedo contratar a un familiar en mi empresa

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Aunque se puede contratar a un familiar en la empresa o siendo autónomo a veces hay problemas con la Seguridad Social, por ejemplo, a la hora de cobrar el desempleo.

Contratar a un trabajador familiar

Lo primero que hay que distinguir es si estamos ante un trabajador por cuenta ajena o ante un autónomo colaborador.
El familiar contratado por cuenta ajena tiene que demostrar independencia del empleador. Entre otras cosas, es esencial que no convivan juntos y que no esté a su cargo.

No solamente hay que demostrar que no estamos ante un autónomo encubierto, sino que debe cumplir además con los requisitos expuestos en el Estatuto de los Trabajadores, sobre todo con la ajenidad.

También la Ley General de la Seguridad Social tiene en cuenta estos requisitos para no dar el paro cuando finalice el contrato.

¿Por qué? porque se presume que la relación laboral no ha existido si, aunque el cónyuge, los padres, los hijos o los hermanos estén contratados por cuenta ajena, conviven con el empleador o están a su cargo.

Si hablamos de una pareja (novios), no entraría dentro del concepto establecido por la Ley, puesto que no les une un vínculo legal que se traduzca en grado de parentesco.

Sin embargo, con la pareja de hecho inscrita en el Registro de parejas de hecho, la línea se desdibuja y tenemos que entender que sí hay que asimilarlo al cónyuge en este sentido y, en todo caso, se presume que hay convivencia.

¿Qué pasa si quién contrata es, por ejemplo, una sociedad limitada? Si hablamos de una empresa, en lugar de un autónomo, hay que tener en cuenta:

– No tener participaciones de la empresa.

– No convivir con el familiar (representante o administrador de la sociedad).

– Si son varios socios, que la participación del familiar no alcance el 50%.

Desde luego, el asunto de ajenidad, convivencia o dependencia económica admite prueba en contrario. ¿Cómo demostrarlo? ¿Qué pruebas aportar?

Sirven todas las pruebas con las que se pueda demostrar que se ha realizado una contratación correcta del familiar.

Certificado de empadronamiento en domicilio distinto, existencia de otro núcleo familiar, desarrollo de un trabajo efectivo, cotización, que se ha recibido un salario, etc. Todo depende de las circunstancias concretas.

Subrogación de empresa: derechos del trabajador

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La subrogación de empresas debe respetar los derechos del trabajador, ya sea cuando se vaya a producir un despido o si estos van a comenzar a trabajar para el nuevo empleador.

Trabajadores en el traspaso de una empresa

La subrogación de empresas está regulada en el artículo 44 del Estatuto de los Trabajadores y tiene unas notas características que pasamos a explicar:

1. Aunque se produzca un cambio de titular en la empresa, la relación laboral con los trabajadores continúa y también las obligaciones de Seguridad Social.

2. Las condiciones económicas o laborales de los trabajadores en la empresa son las mismas con el antiguo y con el nuevo propietario. Si se requiere un cambio en las condiciones de trabajo, debe ser acordado con el trabajador y darle la opción a extinguir su contrato.

Eso, en el supuesto de que se produzca una modificación sustancial del contrato de trabajo. En otras ocasiones, esa modificación obedece al poder de organización empresarial, del artículo 20 del Estatuto de los Trabajadores, y habría que estar a cada caso concreto.

3. En cuanto a la antigüedad de los trabajadores, en caso de subrogación el nuevo propietario debe respetarla, salvo que el antiguo decida liquidar los contratos y no volver a contar con los mismos trabajadores, con lo que no estaremos ante una subrogación propiamente dicha.

4. Tanto el antiguo empresario como el nuevo responden durante los 3 primeros años, de forma solidaria, de las obligaciones nacidas con anterioridad al cambio.

5. Especial atención se presta en el procedimiento al papel de los representantes de los trabajadores y la información que debe darse a los trabajadores a la hora de llevar a cabo el cambio.

Se debe informar, por tanto, de la fecha en que se va a llevar a cabo el traspaso y los motivos para ello. También sobre qué consecuencias va a tener el mismo para los trabajadores y si se prevé algún cambio o medida a tomar respecto de sus condiciones.

Debemos aclarar que entendemos que pueden darse dos supuestos distintos, entre otros. Por una parte, la subrogación de empresa, en la que lo que se produce básicamente es un traspaso del negocio entre empresarios, como una unidad autónoma; y por otra, la sucesión de empresas, en la que se extingue una sociedad y nace otra con el mismo titular y trabajadores.

Aunque muchas veces son tratadas iguales, hay que estar a lo dispuesto en el Estatuto de los Trabajadores y al Convenio Colectivo, para ver si se dan los elementos previstos para cada una y siempre aplicados al caso concreto.

Convocar la junta general ordinaria de una sociedad

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Explicamos cómo se convoca una junta general, tanto en la sociedad limitada como en la sociedad anónima. Aunque la junta general la convocan los administradores, también los socios pueden instar o solicitar la convocatoria.

Quién puede convocar una junta general de accionistas

– Son los administradores quienes tienen la obligación de convocar la junta general, en la fecha que se establezca en los estatutos de la sociedad, y en su defecto, cuando así lo disponga la Ley.

– Por otra parte, los socios que tengan más de un 5% del capital de la sociedad pueden solicitar la convocatoria de junta general, que deberá hacerse dentro de los 2 meses siguientes a la solicitud.

– También puede convocar la junta el Juez del domicilio social de la sociedad a solicitud de un socio y con audiencia del administrador.

La junta se convoca con un anuncio en la web de la sociedad, su publicación en el BORME (Boletín Oficial del Registro Mercantil) o en uno de los periódicos con más tirada de la localidad del domicilio social (por ejemplo, podemos ver convocatorias en elEconomista).

El anuncio de convocatoria tiene que contener la fecha de la junta, la hora, el orden del día y el nombre del administrador que convoca la junta. Además, debe publicarse dentro del plazo de 1 mes si es una SA y en el plazo de 15 días antes de la junta si es una SL.

La SL sólo permite realizar una convocatoria, mientras que la SA puede hacer una segunda convocatoria mediando un tiempo mínimo de 24 horas entre ellas.

Instar una auditoría de cuentas:

Los socios que tengan más del 5% de participación también pueden exigir una auditoría de cuentas de la sociedad.

Se solicita al Registro Mercantil del domicilio social de la sociedad, a cargo de la misma, antes de los 3 meses desde el cierre del ejercicio.

En este caso distinguimos si la sociedad está o no obligada a la verificación de las cuentas anuales. Por regla general, están obligadas todas las sociedades que no puedan formular balance abreviado, según la Ley de Sociedades de Capital.

Luego hay otros casos concretos en los que la Ley también obliga a la auditoría de cuentas, como las sociedades de intermediación financiera o aquellas que coticen en bolsa.

Como sabemos, todas las sociedades deben presentar las cuentas anuales para su depósito en el Registro Mercantil, dentro del mes siguiente a su aprobación o hasta el 31 de julio.

El incumplimiento del depósito lleva aparejada una multa para la sociedad, además de la denegación de cualquier inscripción que quiera hacerse en el Registro Mercantil.

La solicitud del nombramiento de auditores de cuentas pueden realizarla los socios de sociedades que no estén obligadas a la verificación.

Convencer a los inversores que inviertan en su negocio

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Los business angels puede ser confundidos con simples inversionistas que en una fecha establecida llaman a su puerta para preguntarte por los beneficios que, en principio, su negocio debe generar.

No obstante, lo mejor de estos ángeles de los negocios es que tienen la edad y la experiencia que a muchos emprendedores les falta.

Consejos para elegir un business angels:

Por ello, si tienes la oportunidad de encontrar a un sponsor, y llegar a un acuerdo con él, aconsejamos sacarle todo el provecho posible, pero en el sentido de empaparte con sus consejos, experiencia, contactos, u otros elementos vitales en el mundo del emprendimiento.

Eso sí, no firmes ningún documento sin leer primero el contrato, añadirle las cláusulas que te parezcan justas y estar dispuesto a devolver la inversión al business angel, o a cumplir sus objetivos.

Para ayudarle con esto, hemos reunido algunas recomendaciones de emprendedores que han trabajado bastante tiempo con estos inversores.

Además, en la web de la Asociación Española de Business Angels puedes encontrar más información relacionada con este tipo de promotores, y si necesitas ayuda, nosotros podemos hacerles llegar tus preguntas.

Reconociendo a un verdadero inversor:

Quizá, lo primero que debemos mencionar es que usted no elige al business angel, él le elige a usted. Usted presenta un proyecto que puede ser interesante, pero su puesta en marcha siempre depende del interlocutor.

1. No actúe con prisas. Son malas consejeras. Debes alargar las negociaciones hasta que consideres que el trato es justo.

2. Haga atractiva tu propuesta. Acepta las críticas y avanza. No estanques tu proyecto antes de comenzar. Todo puede mejorable.

3. Un socio más. La química y la confianza son importantes, pero el business angel es un socio más, tienen unos objetivos que cumplir y si lo hacéis tendrá su recompensa.

4. Tome la mejor decisión empresarial. Básate en tu negocio y en lo que el sponsor te va a aportar y mira si esa es la mejor forma para encaminar las cosas.

5. Esfuerzo detrás del dinero. Un buen business angel debe conocer el esfuerzo que existe detrás de la obtención de dinero. Si te cuentan que han sido emprendedores antes de ser inversores, posiblemente estés ante una gran ayuda para tu proyecto.

6. Proteja sus intereses. Mucha atención a los intereses particulares. Debe quedar claro en el contrato el objetivo propuesto, el plazo para alcanzarlo y las posibles variables que ya puedan preverse.

Subastas Hacienda

subastas hacienda

Las subastas de Hacienda pueden realizarse de varias formas, online o presencialmente. También puede establecerse la adjudicación directa como forma de enajenar un inmueble. Vamos a explicar en qué consisten y cómo pujar en una subasta de la Agencia Tributaria.

Diferencia entre subasta y adjudicación directa

Es primordial ir bien asesorado y ser precavido, tanto en una subasta pública como en una adjudicación directa. Entendemos que la puja (en subastas) u ofertas (en adjudicación) por una vivienda pueden ser una buena opción, pero hay que tener en cuenta las cargas y responsabilidades que pueden subsistir.

En la adjudicación directa, normalmente, no hay un precio mínimo de compra, a diferencia de lo que ocurre con la subasta. La Agencia Tributaria puede realizar la adjudicación directa para vender los bienes muebles o inmuebles que haya embargado al deudor.

Usted, como interesado, presenta la oferta (en sobre cerrado) en el plazo que dé la AEAT y hace el ingreso del depósito mínimo que se pida según el valor del inmueble (si no resulta adjudicatario, el depósito se le devolverá).

Asimismo, es conveniente asegurarse de que la vivienda no esté arrendada, solicitar una nota simple en el Catastro y revisar detenidamente las características del inmueble.

Es necesario tener en cuenta que lo que adquiera sea el pleno dominio, y no el usufructo, la nuda propiedad o cualquier otro derecho, y que en el lote sólo se incluya ese inmueble y no esté comprando además otros inmuebles, como un garaje o un trastero que arrastren cargas.

La adjudicación directa se regula en el artículo 107 del Reglamento General de Recaudación y, en lo no previsto en ese artículo, se estará al procedimiento establecido para la subasta, que se recoge en los artículos 97 y siguientes del mismo Reglamento.

Conceptos a tener en cuenta en una subasta:

Cuando queremos pujar por inmueble o realizar una oferta y solicitamos la nota simple para ver si está o no libre de cargas, podemos encontrarnos con conceptos desconocidos que nos afectan en caso de que seamos adjudicatarios del inmueble. Vamos a aclarar algunos de ellos:

1. Sin haberse hecho distribución de responsabilidad: cuando nos encontramos esta expresión significa que hay varias fincas que se embarga a la vez y no se ha fijado la parte del crédito o deuda de que deba responder cada una. Esto quiere decir que habrá una responsabilidad solidaria por parte del propietario de cada una de ellas.

2. Afección fiscal: se trata de una anotación que implica que el propietario del inmueble ha podido realizar erróneamente la declaración de alguno de los impuestos que tiene obligación de presentar, como el Impuesto de Transmisiones Patrimoniales y Actos Jurídicos Documentados o el de Sucesiones y Donaciones.

Por tanto, esta anotación faculta a la Administración Tributaria para volver a practicar una nueva liquidación sobre el objeto del negocio jurídico que se haya realizado, y al estar en nota simple, el nuevo propietario no puede alegar su desconocimiento.

3. Respecto de las deudas que existan con la comunidad de propietarios, la persona que resultara adjudicatario, tendría la obligación de pagar, como adquirente y nuevo propietario de la vivienda, todas las cantidades adeudadas a la comunidad de propietarios para el sostenimiento de los gastos generales hasta el límite de los que resulten imputables a la parte vencida de la anualidad en la cual tenga lugar la adquisición y a los 3 años naturales anteriores.

Además, responde con la vivienda del cumplimiento de esta obligación. Esto queda establecido así en el artículo 9.1.e) de la Ley de Propiedad Horizontal, que está vigente desde el 28 de junio de 2013, pues fue reformado por la disposición final primera.3 de la Ley 8/2013, de 26 de junio, de rehabilitación, regeneración y renovación urbanas.

Ejemplo sobre un estudio legal y fiscal: invertir en bolsa

Viendo los diferentes activos financieros que existen en la actualidad y en los diferentes mercados donde un inversor tiene posibilidades de conseguir rentabilidad, como los fondos de inversión, el mercado de divisas forex, el mercado de materias primas o la inversión en bolsa, vamos a analizar esta última en el siguiente artículo a través de la consulta hecha por un usuario de la web:

Necesito asesoramiento fiscal para la inversión. No trabajo ahora mismo pero tengo unas ganancias por un piso que he vendido y dedicarme a invertir en bolsa ese dinero y vivir de las rentas. No sé cual será la forma de tributación más ventajosa, como persona física o jurídica. Además, quiero tener asegurada mi seguridad social y mi futura jubilación.

Estos son los datos anuales:

  • Fecha de inversión: 01/01/2013.
  • Inversión inicial: 100.000 euros.
  • Gastos anuales:    -2.000 euros.
  • Retorno de la inversión: 25% anual.

invertir en bolsa

 

Después de hacer un estudio legal y fiscal exhaustivo, hemos llegado a las siguientes conclusiones:

Invertir como persona física

Las personas físicas tributan por el IRPF. Según los beneficios obtenidos, la inversión queda incluida en los rendimientos del capital mobiliario, por la cesión a terceros de capitales propios o renta fija.

Si prefiriera la renta variable, la diferencia principal consiste en que no habrá un interés fijo anual del que pueda beneficiarse, haciéndose cargo de los riesgos que deriven de la inversión. Por otra parte, si percibe dividendos, tendrá derecho a una exención sobre los 1.500 primeros euros.

Las ganancias patrimoniales por la venta de participaciones tributan según los estos tipos impositivos: 21,25 y 27%, dependiendo de los beneficios.

Como nos ha comentado que quiere mantener la inversión y vivir de las rentas, vamos a tener en cuenta para la explicación en este caso los rendimientos del capital mobiliario, que van a la base imponible del ahorro,  teniendo en cuenta su tipo impositivo y la escala de gravamen aplicable.

Si calculamos la declaración de la renta sólo con los rendimientos del capital mobiliario (si no obtiene ningún otro rendimiento), la tributación es la siguiente:

  • Rendimientos íntegros———25.000 €

*No existen gastos deducibles, que sólo son los derivados de la administración y depósito de los valores negociables. En este caso, los 2.000 euros no son imputables a gastos por la inversión, por lo que no podemos deducirlos.

-El importe va a la base imponible del ahorro, que será de 25.000 euros.

-No tiene derecho a reducción de ningún tipo, por lo que la base liquidable del ahorro será igualmente de 25.000 euros.

-Al no existir base imponible general, el mínimo personal y familiar (no sometido a tributación), se incluye dentro de la base liquidable del ahorro.

Cuota íntegra estatal y autonómica:

  • 25.000 euros- Mínimo del contribuyente 5.151 euros, =19.849 euros.
  • Tributan al 19% hasta los 6.000, y al 21% el resto.
  • 6.000×0,19= 1.140 euros.
  • 13.849×0.21=2908.29 euros.

+ Gravamen complementario para el año 2013

  • Hasta 6.000 euros——–120 euros.
  • Resto: 13.849 euros—— 553.96 euros.

Total cuota íntegra: 3.582,25 euros.

=Cuota líquida, ya que no puede practicarse ninguna deducción de las previstas en la LIRPF.

Cuota diferencial= a ingresar: 3.582,25 euros.

De los 25.000 euros, el beneficio neto será 21.417,75 euros.

Puede reinvertir los 100.000 euros, obteniendo 21.417,75 de beneficio anual, salvo que tenga otros rendimientos o que cambie el porcentaje de retorno.

ser autonomo para invertir en bolsa

La segunda opción es reinvertir el beneficio neto junto con los 100.000 euros. Así tendrá un beneficio mayor al año siguiente: 30.354,43 euros, siendo la tributación en 2015 (por el año 2014):

Rendimientos íntegros—————————30.354,43 €

La base imponible del ahorro, que será de 30.354,43  €

La base liquidable del ahorro será igualmente de 30.354,43 €

– Al no existir base imponible general, el mínimo personal y familiar (no sometido a tributación), se incluye dentro de la base liquidable del ahorro.

Cuota íntegra estatal y autonómica:

  • 30.354,43 euros- Mínimo del contribuyente 5.151 euros, =25.203,43 euros.
  • Tributan al 19% hasta los 6.000, y al 21% el resto.
  • 6.000×0,19= 1.140 euros.
  • 19.203,43×0.21=4032.72 euros.

+ Gravamen complementario para el año 2013= 900 euros.

  • Hasta 24.000 euros——–840 euros.
  • Resto: 603,50 euros—— 36,21 euros.

Total cuota íntegra: 6.048,93 euros.

=Cuota líquida, ya que no puede practicarse ninguna deducción de las previstas en la LIRPF.

Cuota diferencial= a ingresar: 6.048,93 euros.

Invertir como autónomo o como persona jurídica

Al darse de alta para gestionar una cartera propia, Hacienda puede considerar que ha querido dar apariencia de profesionalidad para pagar menos impuestos. Por eso, aunque ninguna de las siguientes opciones: autónomo o empresa, es demasiado deseable, pasamos a comentarle los pros y contras de esta decisión.

Como la actividad no está incluida en módulos, la tributación se hará por estimación directa simplificada. Esto quiere decir: un 20% de los beneficios.

  • Rendimientos: 25.000 euros.
  • Tributación: ingresos – gastos relacionados con la actividad= 5.000 euros. Si hubiera pérdidas, en cambio, no habría que ingresar nada.

Al igual que advertimos con el autónomo,  al darse de alta para gestionar una cartera propia, Hacienda puede considerar que ha creado una empresa para pagar menos impuestos. No obstante, le damos todas las opciones y nuestros consejos:

A) Sociedad Limitada Unipersonal:

No vamos a hablar de la SL si usted es único socio, ya que conforme a la Ley de Sociedades de Capital:

en el caso de no constar la unipersonalidad de la sociedad inscrita en el Registro Mercantil, el socio único responderá personal, ilimitada y solidariamente de las deudas sociales contraídas durante el período de unipersonalidad. Inscrita la unipersonalidad, esta obligación desaparece.

Si hubiera más de un socio, los socios pueden ponerse nóminas a cargo de la empresa, como si fueran trabajadores. Uno de ellos sería el administrador, cuyo cargo no es remunerado.

Sin embargo, como único socio y administrador único de la SLU, debe estar dado de alta como autónomo, cuyo importe puede ir a cargo de la empresa.

B) Sociedad Limitada Nueva Empresa:

Tiene sus propias ventajas fiscales. Puede ser otra opción a contemplar. Partiendo de estas consideraciones, tenemos lo siguiente:

1. Constitución<: Capital mínimo: 3.006 euros. 2. Escritura pública: Impuesto sobre Transmisiones Patrimoniales y Actos Jurídicos Documentados. La constitución de sociedades está exenta de tributación. La escritura tributa en Andalucía (Impuesto cedido) a un 1,5%.

3. Requisitos: Estatutos sociales. Registro Mercantil. Certificación negativa de denominación social. División del capital en participaciones sociales.

2. No es posible la nómina, por lo que se tendrá que dar de alta como autónomo: cuota bonificada en un 50% los primeros 6 meses, para menores de 30 años= 52,03 euros.

Pasados los 30 años, puede beneficiarse de un 30% de reducción en la cuota= 180 euros.

3. Coberturas. Como autónomo, tendrá cubierta la incapacidad temporal y la prestación por desempleo y la jubilación, cuando cumpla los requisitos establecidos para ello.

4. Impuesto sobre Sociedades:

Rendimientos: 25.000 euros.

Gastos deducibles: todos los afectos a la actividad: 2.000 euros + el sueldo que usted se ponga+ la cuota de autónomo si la paga la empresa.

Tributación: 35%

Base imponible= 8.750 euros.

Deducciones:

  • Deducción por creación de empleo para trabajadores minusválidos: 6.000 euros.
  • Deducción por reinversión de beneficios extraordinarios: 17%
  • Deducciones por creación de empleo: 3.000 euros. Menor de 30 años y contrato indefinido.

5. IRPF: Tributará por los ingresos en base a su sueldo. Puede deducirse la cuota de autónomo cuando la pague usted. No así cuando la pague la empresa.

Conclusiones para la inversión:

Por la cantidad invertida: 100.000 euros, no sale rentable constituir ningún tipo de sociedad mercantil, además de los más que posibles problemas que podría tener con la Agencia Tributaria, que puede considerar como fraude esa forma de tributación en su caso.

La mejor opción según nuestro criterio es invertir como persona física. Para el importe que quiere invertir, lo mejor es acogerse a uno o varios fondos de inversión, tanto por su tributación como por la posibilidad de tener un menor riesgo.

En cuanto a su futura jubilación y la Seguridad Social, podemos acudir a alguno de los convenios especiales que ofrece, según su situación concreta, pagando usted la cotización correspondiente, sin necesidad de crear ningún otro instrumento mediante el que hacer la inversión.

Attard Abogados.

Contrato de comisión

Contrato de comisión

 

Tengo una empresa y quiero firmar contratos de comisión para darles un porcentaje a las personas que me traigan clientes, vendan mis productos, y hablen bien de mi empresa. Quiero saber qué obligaciones tiene mi empresa y qué le puedo exigir al comisionista. También qué cláusulas tiene que contener.

Respuesta del Experto:

 

Puede hacerlo a través de un contrato de comisión mercantil o por ventas. Es un contrato a través del cual el comisionista se compromete a realizar por encargo y cuenta del comitente una o varias operaciones mercantiles, como la venta de productos o la captación de clientes para esos productos.

En este caso, el comisionista es un auxiliar del comitente. Su actividad consiste en actuar en nombre, por cuenta y en interés de otro. El vínculo que une a ambas partes no es permanente, se aplica a operaciones aisladas.

Para su empresa es beneficioso utilizar comisionistas porque es una persona que actúa en el ámbito que conoce y para el que puede ser más fácil atraer clientes. Esta figura se regula en el Código de Comercio.

Cláusulas que debe contener el contrato de comisión

1. Tipos de contratos de comisión

  • La comisión de compra o venta, se contemplan dos contratos: por un lado el contrato de comisión entre comitente y comisionista y en segundo lugar el contrato de realización de la comisión que es el contrato que el comisionista celebra con un tercero.
  • la comisión de garantía, en este caso, se le puede dar al comisionista, además de la comisión ordinaria, otra, llamada de garantía, para que quede por su cuenta los riesgos del pago del producto por los clientes, quedando obligado a pagar a la empresa el producto vendido aunque a él no le paguen.

2. Cómo actúa el comisionista

  • En nombre de propio o en el de la empresa que lo contrata.
  • Puede ser otra empresa, autónomo o persona física.
  • Si vende en nombre propio, queda obligado por la relación contractual con las personas que haya contratado.
  • Si vende en nombre de la empresa, quedará así escrito en el contrato, con los datos del comitente.

3. Cuando entra en vigor el contrato

  • Puede tener una duración determinada o ser ocasional.
  • Puede firmarse el acuerdo cada vez que el que reciba la comisión lleve un cliente a la empresa.
  • Si el comisionista no puede hacerse cargo del mandato de la empresa, debe comunicárselo por el medio más rápido posible y confirmarlo por correo.
  • Si la empresa le facilita productos, debe conservarlos y custodiarlos en las mejores condiciones posibles.
  • Si no lo hace, se le puede pedir al comisionista indemnización por daños y perjuicios.

4. Obligaciones del comisionista

  • El comisionista debe cumplir con las exigencias que se estipulen de común acuerdo con la empresa, para evitar responsabilidad.
  • Si se da una situación no prevista expresamente en el contrato, el comisionista no puede actuar por su cuenta, debiendo consultar a la empresa.
  • Si el comisionista está autorizado o no puede consultar a la empresa, debe actuar con la diligencia debida y siempre en favor de la empresa.
  • El comisionista debe comunicar a la empresa la buena o mala marcha del contrato, de las ventas o de las negociaciones con los clientes, con la frecuencia que se pacte en el contrato.
  • Si la comisión consiste en la venta de productos, el que la perciba está obligado a dar el precio pactado por la venta a la empresa, no puede hacer descuentos ni fiar los productos a los clientes.

5. Obligaciones de la empresa comitente

  • No se le podrá encargar al comisionista que adelante de un dinero de la empresa. Para la provisión de fondos, el comitente debe poner a disposición del comisionista el importe necesario.
  • Respecto del momento en que nace el derecho del comisionista a recibir el pago, tenemos que aclarar que el contrato de comisión es un contrato de resultado, no basta que el comisionista haga todo lo posible para cumplir la comisión.
  • Es necesario que el negocio de ejecución llegue a efectuarse y que los terceros que han contratado con el comisionista realicen las prestaciones derivadas del contrato de ejecución.
  • La empresa debe realizar el pago de la comisión cuando el comisionista tenga derecho a ello, ya que si no lo hace, éste tiene el derecho de retener los productos que tuviere bajo su custodia hasta que se le pague.

6. Fin del contrato

  • Terminará por el transcurso del plazo que se haya pactado, el cumplimiento del encargo si era puntual, la imposibilidad sobrevenida de llevarlo a cabo, o las causas generales de extinción de todo contrato.
  • Cuando la confianza se rompe, el comitente revocar el contrato para la realización del encargo bajo justa causa, y tiene que ser comunicada al comisionista.
  • La muerte o inhabilitación del comisionista.

Attard Abogados.