Cuándo se puede cobrar un pagaré con fecha de vencimiento

Los pagarés bancarios se han convertido en una forma muy popular de inversión en renta fija, sustituyendo a los depósitos como producto con menos riesgo y una rentabilidad adecuada. Pero, ¿Cuándo se puede cobrar un pagaré con fecha de vencimiento?

Adquirir o vender pagarés antes de su vencimiento

Como comentábamos con ocasión de los pagarés de empresa, los bancarios también se negocian en el mercado de renta fija, (AIAF o Asociación de Intermediarios en Activos Financieros).

Esto quiere decir que los pagarés, por una parte, se deben mantener hasta su vencimiento para obtener la rentabilidad esperada; y por otra, que en caso de querer recuperar la inversión u obtener liquidez antes de la fecha de vencimiento, su negociación en el mercado secundario implica la posible obtención de pérdidas.

Al margen de lo dicho, siempre hay que tener en cuenta las comisiones por venta anticipada del pagaré, ya que nos podemos llevar la sorpresa de que estén cotizando a un precio superior al de adquisición, con la consiguiente ganancia. También son esenciales las comisiones de cancelación.

Es muy importante conocer en qué mercado nos movemos. Los depósitos y los pagarés normalmente son colocados a particulares, por lo que la especulación con ellos no es demasiado frecuente.

Por ello, podemos tardar varios días en recuperar la inversión desde que finaliza el vencimiento o pedimos el reintegro anticipado, pero compensará en caso de que esperemos a la fecha de vencimiento del pagaré para cobrar la rentabilidad.

En cuanto a las ventajas de los pagarés podemos destacar que es un producto a corto plazo, lo que lo hace bastante atractivo, a diferencia de la deuda pública, y cuya rentabilidad también se sitúa por encima de la misma.

Sí aconsejamos leer las cláusulas del contrato de adquisición y de cancelación antes de invertir, pues una cosa son las condiciones generales y otra muy distinta las condiciones particulares que establezca cada entidad bancaria.

También queremos hacernos eco del redescuento, que es otra medida que tienen los bancos a su disposición y consiste en el descuento que realiza una entidad bancaria en el Banco de España o en otro banco, sobre títulos que previamente él había descontado.

Es una operación pasiva en la que el banco que previamente ha descontado, está obteniendo crédito del banco de España u otro banco. En estas operaciones el tipo de interés es muy bajo.

Si está pensando en iniciar la negociación de pagarés con alguna entidad bancaria para obtener el dinero antes del vencimiento, es necesario que se informe del tipo de interés que establece el banco, las líneas de descuento y si lo van a admitir o no, según la calidad del pagaré.

Endoso del pagaré a una empresa como forma de pago

El endoso de pagarés es muy común entre empresarios. Se trata de una cláusula que se escribe en el dorso del pagaré y por el que quien la firma (endosante) transmite al tercero (endosatario) el derecho de cobro del pagaré cuando este llegue a la fecha de su vencimiento.

Endosar un pagaré sin fondos

Todos los pagarés pueden endosarse, salvo los que contengan la expresión no a la orden. No obstante, aunque es una práctica habitual, no está exenta de problemas que pueden derivarse de la insolvencia del deudor.

El endoso de pagarés se utiliza cuando el empresario no tiene liquidez para hacer frente a un pago y decide solventar la deuda con el crédito que tiene pendiente con el deudor que libró el pagaré. Es decir, el deudor va a realizar el pago cuando le corresponde, pero en lugar de pagarle al primero, pagará al endosatario.

Qué hacer con un pagaré endosado:

La cláusula de endoso hace que solo pueda pagarse el importe del pagaré a la última persona que aparezca en el documento como adquirente del mismo el día del vencimiento. Esto quiere decir que puede volver a endosarse (transmitirse a otra persona) el pagaré ya endosado una vez.

Parece un proceso complicado, pero en realidad no lo es. Esta transacción puede aportar más seguridad al último adquirente del pagaré si en la transmisión se adjunta un documento en el que el deudor acepta el endoso, como forma de reforzar el futuro pago del importe pendiente.

Eso sí, todo el que pone su firma en el pagaré hace una declaración de voluntad, primero adquiriendo un derecho de cobro frente al obligado al pago, y posteriormente, si endosa la letra, puede llegar a adquirir un compromiso de pago en caso de que el deudor resulte ser insolvente.

Cómo se hace el endoso de pagarés:

Para que el endoso tenga validez ante el una futura reclamación de pago, debe hacerse conforme a la Ley Cambiaria.

• Primero, debe establecerse si el endoso va a ser nominativo (a favor de una persona determinada) o al portador. El endoso al portador equivale a un endoso en blanco.

• Puede escribirse en el dorso del pagaré y deberá ser una transmisión pura y simple, no sometida a condición de ningún tipo.

• El endoso puede ser de apoderamiento o en garantía. El primero, también llamado de cobranza, faculta al endosatario para cobrar el pagaré a su vencimiento. Mientras el segundo, como su propio nombre indica, sirve de garantía para otra transacción.

• También puede transmitir el pagaré una vez con prohibición de endosar, para que no vuelva a transmitirse.

El pagaré no a la orden tiene la peculiaridad de no ser transmisible mediante endoso, pero sí puede transmitirse a través de cesión ordinaria. Ello es un problema a la hora de ofrecer el pagaré a las entidades bancarias o de crédito, ya que el endoso tiene ciertas frente a una transmisión ordinaria.

A diferencia de la prohibición de endosar, en la que se realiza un primer endoso sin que se pueda transmitir de nuevo el pagaré (porque así lo establece el primer endosante), con la cláusula no a la orden prohibimos desde el libramiento la transmisión mediante endoso, haciendo el pagaré mucho menos valioso desde el punto de vista “comercial”, porque no vamos a poder negociar con él o transmitirlo en pago de deudas contraídas con un proveedor, por ejemplo.

Cobrar un pagare si el deudor no tiene bienes

Hemos recibido varias preguntas sobre cómo cobrar un pagaré si el deudor no tiene bienes. Aunque parezca difícil para quien lo recibe, porque no sabe si pasar por el banco o le hacen una transferencia bancaria o finalmente lo cobrarán en efectivo, la dificultad no es tal y vamos a explicarlo.

Garantizar el cobro de un pagaré

El pagaré es un titulo valor por el que una persona, denominada firmante, se obliga a pagar a otra persona, que llamamos tenedor, o a su orden, una determinada cantidad de dinero en una fecha o en un lugar preestablecido. Es simplemente una promesa de pago de una persona a otra por cualquier concepto.

Se trata de un título que puede estar emitido a la orden, o en forma nominativa. En principio no cabe el pagaré al portador, aunque las entidades bancarias lo admiten.

El emisor no ordena el pago a otra persona, como en la letra, sino que el firmante del pagaré es el obligado principal. El firmante lo que hace es aplazar la exigibilidad de la obligación hasta el día del vencimiento del efecto.

O sea que el acreedor que recibe el pagaré concede crédito, y el documento es la garantía del futuro pago y, además, si es preciso es posible descontarlo para obtener el dinero antes de la fecha establecida.

Es uno de los principales títulos valores y con el que más negocios jurídicos distintos se pueden realizar, como por ejemplo el descuento o el endoso. Sin embargo, no siempre que se emite un pagaré éste tiene fondos para cobrar la cantidad que se devenga.

Cuando un pagaré no tiene fondos llegada la fecha del vencimiento y se ha emitido para el pago de una operación, lo primero que debe hacer el tenedor del efecto es el protesto del mismo.

El protesto consiste en una reclamación extrajudicial de la deuda a la persona obligada al pago. Se realiza al igual que con cualquier otra deuda, pero en los títulos valores se reconoce con este nombre especial, y lo mismo ocurre con la vía judicial, en la que los títulos valores tienen su Juicio Cambiario.

Y es que poseer el pagaré da al acreedor el derecho de ir directamente, con un título ejecutivo, a este tipo de juicio para reclamar el pago. El acreedor, demandante, tiene lo que en derecho se denomina acción cambiaria.

El plazo para realizar el protesto es de 8 días desde la fecha del vencimiento. Si el deudor persiste en su impago, como comentábamos, puede acudir a la vía judicial presentando su título ejecutivo en el plazo de 3 años.

Eso sí, en caso de que el pagaré haya sido endosado el plazo es de 1 año, y si usted lo ha vuelto a endosar (por lo tanto, ya no es el tenedor pero le reclaman dicha cantidad porque usted también pagó una deuda con el pagaré al endosarlo), su plazo es de 6 meses.

Por otra parte, todos los gastos que generen las reclamaciones que hemos comentado, el protesto y la reclamación en vía judicial, pueden exigirse al deudor cuando efectivamente haga el pago. Recomendamos guardar recibos de todos los gastos, por mínimos que sean.

Requisitos formales del pagaré:

Deberá contener, al menos, los siguientes conceptos establecidos en la Ley Cambiaria:

• La denominación de pagare.
• La promesa pura y simpe de pagar una cantidad determinada.
• La indicación del vencimiento.
• El lugar de pago.
• El nombre de la persona a quien tenga que hacerse el pago, o un cuyo nombre se haya de efectuar.
• La fecha y el lugar donde se firma.
• La firma de quien lo haya emitido (es decir, del firmante).

El firmante asume la figura de obligado principal al pago. O sea que está sometido al ejercicio de la acción directa, ejercitada por cualquier tenedor legítimo del título.

La firma de quien lo emite siempre es esencial. No puede faltar porque se produciría un vicio que acabaría en nulidad, es decir, sería fácilmente atacable en caso de oposición al pago.

Además, el deudor puede ser embargado para hacer frente a ese pago, salvo que no tenga bienes presentes, en cuyo caso responde con los futuros.

Puedo contratar a un familiar en mi empresa

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Aunque se puede contratar a un familiar en la empresa o siendo autónomo a veces hay problemas con la Seguridad Social, por ejemplo, a la hora de cobrar el desempleo.

Contratar a un trabajador familiar

Lo primero que hay que distinguir es si estamos ante un trabajador por cuenta ajena o ante un autónomo colaborador.
El familiar contratado por cuenta ajena tiene que demostrar independencia del empleador. Entre otras cosas, es esencial que no convivan juntos y que no esté a su cargo.

No solamente hay que demostrar que no estamos ante un autónomo encubierto, sino que debe cumplir además con los requisitos expuestos en el Estatuto de los Trabajadores, sobre todo con la ajenidad.

También la Ley General de la Seguridad Social tiene en cuenta estos requisitos para no dar el paro cuando finalice el contrato.

¿Por qué? porque se presume que la relación laboral no ha existido si, aunque el cónyuge, los padres, los hijos o los hermanos estén contratados por cuenta ajena, conviven con el empleador o están a su cargo.

Si hablamos de una pareja (novios), no entraría dentro del concepto establecido por la Ley, puesto que no les une un vínculo legal que se traduzca en grado de parentesco.

Sin embargo, con la pareja de hecho inscrita en el Registro de parejas de hecho, la línea se desdibuja y tenemos que entender que sí hay que asimilarlo al cónyuge en este sentido y, en todo caso, se presume que hay convivencia.

¿Qué pasa si quién contrata es, por ejemplo, una sociedad limitada? Si hablamos de una empresa, en lugar de un autónomo, hay que tener en cuenta:

– No tener participaciones de la empresa.

– No convivir con el familiar (representante o administrador de la sociedad).

– Si son varios socios, que la participación del familiar no alcance el 50%.

Desde luego, el asunto de ajenidad, convivencia o dependencia económica admite prueba en contrario. ¿Cómo demostrarlo? ¿Qué pruebas aportar?

Sirven todas las pruebas con las que se pueda demostrar que se ha realizado una contratación correcta del familiar.

Certificado de empadronamiento en domicilio distinto, existencia de otro núcleo familiar, desarrollo de un trabajo efectivo, cotización, que se ha recibido un salario, etc. Todo depende de las circunstancias concretas.