Subrogación de empresa: derechos del trabajador

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La subrogación de empresas debe respetar los derechos del trabajador, ya sea cuando se vaya a producir un despido o si estos van a comenzar a trabajar para el nuevo empleador.

Trabajadores en el traspaso de una empresa

La subrogación de empresas está regulada en el artículo 44 del Estatuto de los Trabajadores y tiene unas notas características que pasamos a explicar:

1. Aunque se produzca un cambio de titular en la empresa, la relación laboral con los trabajadores continúa y también las obligaciones de Seguridad Social.

2. Las condiciones económicas o laborales de los trabajadores en la empresa son las mismas con el antiguo y con el nuevo propietario. Si se requiere un cambio en las condiciones de trabajo, debe ser acordado con el trabajador y darle la opción a extinguir su contrato.

Eso, en el supuesto de que se produzca una modificación sustancial del contrato de trabajo. En otras ocasiones, esa modificación obedece al poder de organización empresarial, del artículo 20 del Estatuto de los Trabajadores, y habría que estar a cada caso concreto.

3. En cuanto a la antigüedad de los trabajadores, en caso de subrogación el nuevo propietario debe respetarla, salvo que el antiguo decida liquidar los contratos y no volver a contar con los mismos trabajadores, con lo que no estaremos ante una subrogación propiamente dicha.

4. Tanto el antiguo empresario como el nuevo responden durante los 3 primeros años, de forma solidaria, de las obligaciones nacidas con anterioridad al cambio.

5. Especial atención se presta en el procedimiento al papel de los representantes de los trabajadores y la información que debe darse a los trabajadores a la hora de llevar a cabo el cambio.

Se debe informar, por tanto, de la fecha en que se va a llevar a cabo el traspaso y los motivos para ello. También sobre qué consecuencias va a tener el mismo para los trabajadores y si se prevé algún cambio o medida a tomar respecto de sus condiciones.

Debemos aclarar que entendemos que pueden darse dos supuestos distintos, entre otros. Por una parte, la subrogación de empresa, en la que lo que se produce básicamente es un traspaso del negocio entre empresarios, como una unidad autónoma; y por otra, la sucesión de empresas, en la que se extingue una sociedad y nace otra con el mismo titular y trabajadores.

Aunque muchas veces son tratadas iguales, hay que estar a lo dispuesto en el Estatuto de los Trabajadores y al Convenio Colectivo, para ver si se dan los elementos previstos para cada una y siempre aplicados al caso concreto.

Convocar la junta general ordinaria de una sociedad

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Explicamos cómo se convoca una junta general, tanto en la sociedad limitada como en la sociedad anónima. Aunque la junta general la convocan los administradores, también los socios pueden instar o solicitar la convocatoria.

Quién puede convocar una junta general de accionistas

– Son los administradores quienes tienen la obligación de convocar la junta general, en la fecha que se establezca en los estatutos de la sociedad, y en su defecto, cuando así lo disponga la Ley.

– Por otra parte, los socios que tengan más de un 5% del capital de la sociedad pueden solicitar la convocatoria de junta general, que deberá hacerse dentro de los 2 meses siguientes a la solicitud.

– También puede convocar la junta el Juez del domicilio social de la sociedad a solicitud de un socio y con audiencia del administrador.

La junta se convoca con un anuncio en la web de la sociedad, su publicación en el BORME (Boletín Oficial del Registro Mercantil) o en uno de los periódicos con más tirada de la localidad del domicilio social (por ejemplo, podemos ver convocatorias en elEconomista).

El anuncio de convocatoria tiene que contener la fecha de la junta, la hora, el orden del día y el nombre del administrador que convoca la junta. Además, debe publicarse dentro del plazo de 1 mes si es una SA y en el plazo de 15 días antes de la junta si es una SL.

La SL sólo permite realizar una convocatoria, mientras que la SA puede hacer una segunda convocatoria mediando un tiempo mínimo de 24 horas entre ellas.

Instar una auditoría de cuentas:

Los socios que tengan más del 5% de participación también pueden exigir una auditoría de cuentas de la sociedad.

Se solicita al Registro Mercantil del domicilio social de la sociedad, a cargo de la misma, antes de los 3 meses desde el cierre del ejercicio.

En este caso distinguimos si la sociedad está o no obligada a la verificación de las cuentas anuales. Por regla general, están obligadas todas las sociedades que no puedan formular balance abreviado, según la Ley de Sociedades de Capital.

Luego hay otros casos concretos en los que la Ley también obliga a la auditoría de cuentas, como las sociedades de intermediación financiera o aquellas que coticen en bolsa.

Como sabemos, todas las sociedades deben presentar las cuentas anuales para su depósito en el Registro Mercantil, dentro del mes siguiente a su aprobación o hasta el 31 de julio.

El incumplimiento del depósito lleva aparejada una multa para la sociedad, además de la denegación de cualquier inscripción que quiera hacerse en el Registro Mercantil.

La solicitud del nombramiento de auditores de cuentas pueden realizarla los socios de sociedades que no estén obligadas a la verificación.

Convencer a los inversores que inviertan en su negocio

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Los business angels puede ser confundidos con simples inversionistas que en una fecha establecida llaman a su puerta para preguntarte por los beneficios que, en principio, su negocio debe generar.

No obstante, lo mejor de estos ángeles de los negocios es que tienen la edad y la experiencia que a muchos emprendedores les falta.

Consejos para elegir un business angels:

Por ello, si tienes la oportunidad de encontrar a un sponsor, y llegar a un acuerdo con él, aconsejamos sacarle todo el provecho posible, pero en el sentido de empaparte con sus consejos, experiencia, contactos, u otros elementos vitales en el mundo del emprendimiento.

Eso sí, no firmes ningún documento sin leer primero el contrato, añadirle las cláusulas que te parezcan justas y estar dispuesto a devolver la inversión al business angel, o a cumplir sus objetivos.

Para ayudarle con esto, hemos reunido algunas recomendaciones de emprendedores que han trabajado bastante tiempo con estos inversores.

Además, en la web de la Asociación Española de Business Angels puedes encontrar más información relacionada con este tipo de promotores, y si necesitas ayuda, nosotros podemos hacerles llegar tus preguntas.

Reconociendo a un verdadero inversor:

Quizá, lo primero que debemos mencionar es que usted no elige al business angel, él le elige a usted. Usted presenta un proyecto que puede ser interesante, pero su puesta en marcha siempre depende del interlocutor.

1. No actúe con prisas. Son malas consejeras. Debes alargar las negociaciones hasta que consideres que el trato es justo.

2. Haga atractiva tu propuesta. Acepta las críticas y avanza. No estanques tu proyecto antes de comenzar. Todo puede mejorable.

3. Un socio más. La química y la confianza son importantes, pero el business angel es un socio más, tienen unos objetivos que cumplir y si lo hacéis tendrá su recompensa.

4. Tome la mejor decisión empresarial. Básate en tu negocio y en lo que el sponsor te va a aportar y mira si esa es la mejor forma para encaminar las cosas.

5. Esfuerzo detrás del dinero. Un buen business angel debe conocer el esfuerzo que existe detrás de la obtención de dinero. Si te cuentan que han sido emprendedores antes de ser inversores, posiblemente estés ante una gran ayuda para tu proyecto.

6. Proteja sus intereses. Mucha atención a los intereses particulares. Debe quedar claro en el contrato el objetivo propuesto, el plazo para alcanzarlo y las posibles variables que ya puedan preverse.

Subastas Hacienda

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Las subastas de Hacienda pueden realizarse de varias formas, online o presencialmente. También puede establecerse la adjudicación directa como forma de enajenar un inmueble. Vamos a explicar en qué consisten y cómo pujar en una subasta de la Agencia Tributaria.

Diferencia entre subasta y adjudicación directa

Es primordial ir bien asesorado y ser precavido, tanto en una subasta pública como en una adjudicación directa. Entendemos que la puja (en subastas) u ofertas (en adjudicación) por una vivienda pueden ser una buena opción, pero hay que tener en cuenta las cargas y responsabilidades que pueden subsistir.

En la adjudicación directa, normalmente, no hay un precio mínimo de compra, a diferencia de lo que ocurre con la subasta. La Agencia Tributaria puede realizar la adjudicación directa para vender los bienes muebles o inmuebles que haya embargado al deudor.

Usted, como interesado, presenta la oferta (en sobre cerrado) en el plazo que dé la AEAT y hace el ingreso del depósito mínimo que se pida según el valor del inmueble (si no resulta adjudicatario, el depósito se le devolverá).

Asimismo, es conveniente asegurarse de que la vivienda no esté arrendada, solicitar una nota simple en el Catastro y revisar detenidamente las características del inmueble.

Es necesario tener en cuenta que lo que adquiera sea el pleno dominio, y no el usufructo, la nuda propiedad o cualquier otro derecho, y que en el lote sólo se incluya ese inmueble y no esté comprando además otros inmuebles, como un garaje o un trastero que arrastren cargas.

La adjudicación directa se regula en el artículo 107 del Reglamento General de Recaudación y, en lo no previsto en ese artículo, se estará al procedimiento establecido para la subasta, que se recoge en los artículos 97 y siguientes del mismo Reglamento.

Conceptos a tener en cuenta en una subasta:

Cuando queremos pujar por inmueble o realizar una oferta y solicitamos la nota simple para ver si está o no libre de cargas, podemos encontrarnos con conceptos desconocidos que nos afectan en caso de que seamos adjudicatarios del inmueble. Vamos a aclarar algunos de ellos:

1. Sin haberse hecho distribución de responsabilidad: cuando nos encontramos esta expresión significa que hay varias fincas que se embarga a la vez y no se ha fijado la parte del crédito o deuda de que deba responder cada una. Esto quiere decir que habrá una responsabilidad solidaria por parte del propietario de cada una de ellas.

2. Afección fiscal: se trata de una anotación que implica que el propietario del inmueble ha podido realizar erróneamente la declaración de alguno de los impuestos que tiene obligación de presentar, como el Impuesto de Transmisiones Patrimoniales y Actos Jurídicos Documentados o el de Sucesiones y Donaciones.

Por tanto, esta anotación faculta a la Administración Tributaria para volver a practicar una nueva liquidación sobre el objeto del negocio jurídico que se haya realizado, y al estar en nota simple, el nuevo propietario no puede alegar su desconocimiento.

3. Respecto de las deudas que existan con la comunidad de propietarios, la persona que resultara adjudicatario, tendría la obligación de pagar, como adquirente y nuevo propietario de la vivienda, todas las cantidades adeudadas a la comunidad de propietarios para el sostenimiento de los gastos generales hasta el límite de los que resulten imputables a la parte vencida de la anualidad en la cual tenga lugar la adquisición y a los 3 años naturales anteriores.

Además, responde con la vivienda del cumplimiento de esta obligación. Esto queda establecido así en el artículo 9.1.e) de la Ley de Propiedad Horizontal, que está vigente desde el 28 de junio de 2013, pues fue reformado por la disposición final primera.3 de la Ley 8/2013, de 26 de junio, de rehabilitación, regeneración y renovación urbanas.