Cobrar un pagare si el deudor no tiene bienes

Hemos recibido varias preguntas sobre cómo cobrar un pagaré si el deudor no tiene bienes. Aunque parezca difícil para quien lo recibe, porque no sabe si pasar por el banco o le hacen una transferencia bancaria o finalmente lo cobrarán en efectivo, la dificultad no es tal y vamos a explicarlo.

Garantizar el cobro de un pagaré

El pagaré es un titulo valor por el que una persona, denominada firmante, se obliga a pagar a otra persona, que llamamos tenedor, o a su orden, una determinada cantidad de dinero en una fecha o en un lugar preestablecido. Es simplemente una promesa de pago de una persona a otra por cualquier concepto.

Se trata de un título que puede estar emitido a la orden, o en forma nominativa. En principio no cabe el pagaré al portador, aunque las entidades bancarias lo admiten.

El emisor no ordena el pago a otra persona, como en la letra, sino que el firmante del pagaré es el obligado principal. El firmante lo que hace es aplazar la exigibilidad de la obligación hasta el día del vencimiento del efecto.

O sea que el acreedor que recibe el pagaré concede crédito, y el documento es la garantía del futuro pago y, además, si es preciso es posible descontarlo para obtener el dinero antes de la fecha establecida.

Es uno de los principales títulos valores y con el que más negocios jurídicos distintos se pueden realizar, como por ejemplo el descuento o el endoso. Sin embargo, no siempre que se emite un pagaré éste tiene fondos para cobrar la cantidad que se devenga.

Cuando un pagaré no tiene fondos llegada la fecha del vencimiento y se ha emitido para el pago de una operación, lo primero que debe hacer el tenedor del efecto es el protesto del mismo.

El protesto consiste en una reclamación extrajudicial de la deuda a la persona obligada al pago. Se realiza al igual que con cualquier otra deuda, pero en los títulos valores se reconoce con este nombre especial, y lo mismo ocurre con la vía judicial, en la que los títulos valores tienen su Juicio Cambiario.

Y es que poseer el pagaré da al acreedor el derecho de ir directamente, con un título ejecutivo, a este tipo de juicio para reclamar el pago. El acreedor, demandante, tiene lo que en derecho se denomina acción cambiaria.

El plazo para realizar el protesto es de 8 días desde la fecha del vencimiento. Si el deudor persiste en su impago, como comentábamos, puede acudir a la vía judicial presentando su título ejecutivo en el plazo de 3 años.

Eso sí, en caso de que el pagaré haya sido endosado el plazo es de 1 año, y si usted lo ha vuelto a endosar (por lo tanto, ya no es el tenedor pero le reclaman dicha cantidad porque usted también pagó una deuda con el pagaré al endosarlo), su plazo es de 6 meses.

Por otra parte, todos los gastos que generen las reclamaciones que hemos comentado, el protesto y la reclamación en vía judicial, pueden exigirse al deudor cuando efectivamente haga el pago. Recomendamos guardar recibos de todos los gastos, por mínimos que sean.

Requisitos formales del pagaré:

Deberá contener, al menos, los siguientes conceptos establecidos en la Ley Cambiaria:

• La denominación de pagare.
• La promesa pura y simpe de pagar una cantidad determinada.
• La indicación del vencimiento.
• El lugar de pago.
• El nombre de la persona a quien tenga que hacerse el pago, o un cuyo nombre se haya de efectuar.
• La fecha y el lugar donde se firma.
• La firma de quien lo haya emitido (es decir, del firmante).

El firmante asume la figura de obligado principal al pago. O sea que está sometido al ejercicio de la acción directa, ejercitada por cualquier tenedor legítimo del título.

La firma de quien lo emite siempre es esencial. No puede faltar porque se produciría un vicio que acabaría en nulidad, es decir, sería fácilmente atacable en caso de oposición al pago.

Además, el deudor puede ser embargado para hacer frente a ese pago, salvo que no tenga bienes presentes, en cuyo caso responde con los futuros.

Qué pasa con la hipoteca si fallece el titular

Para saber qué pasa con la hipoteca si fallece el titular o uno de los titulares, quedando el otro vivo, lo primero que hay que ver es la escritura pública y las cláusulas que esta contiene.

Quién paga la hipoteca cuando fallece el titular

Si únicamente hay un titular, serán los herederos los encargados de continuar pagando la hipoteca, en caso de que haya aceptación de la herencia.

Digamos que se hereda tanto el activo como el pasivo de la herencia (bienes, derechos, deudas y obligaciones), por lo que los herederos pueden tener que seguir pagando la misma.

Si hay dos titulares, salvo renuncia a la herencia, los herederos se harán cargo del pago de, al menos, el 50%.

Hay que informar al banco de que uno de los titulares ha fallecido, para proceder al cambio de nombre en la escritura y llevar la documentación necesaria para que el banco pueda dar información a los herederos, como el certificado de defunción, la declaración de herederos o el pago del impuesto sobre sucesiones.

En algunos casos, la escritura pública de hipoteca incluye una cláusula en la que, de fallecer el titular, esta se paga con cargo al seguro de vida del fallecido, también contratado en la entidad.

Por eso comentábamos al principio que la escritura es lo primero que hay que revisar. También para saber, de cara al banco, a qué se enfrentan los herederos.

Algunos seguros cubren una parte de la hipoteca y otros la totalidad, procediendo a su cancelación. Esto es conveniente tanto para el fallecido, que se asegura de no dejar esa carga a sus herederos, como para estos, que pueden aceptar la herencia sin asumir esa deuda.

Si hubiera otro titular, entonces la hipoteca normalmente continúa, ya que hay un obligado al pago que puede hacerse cargo de la misma. En este caso concreto habría que ver las cláusulas específicas pactadas en la escritura.

De igual forma si hubiera un avalista, a este no afecta el fallecimiento del titular, pero sí la cancelación de la hipoteca y si los herederos aceptan o no la herencia, ya que es parte interesada en que el pago no le alcance.

Qué pasa con la hipoteca en caso de divorcio

En caso de divorcio, lo normal es disolver el régimen económico matrimonial de gananciales o, si tienen separación de bienes y una vivienda en común, disolver el proindiviso quedándose uno de los cónyuges con la vivienda o vendiéndola y repartiendo el importe.

Modificar la hipoteca en un divorcio

La modificación se puede solicitar al banco antes de poner la demanda, durante el procedimiento de divorcio o, incluso, una vez divorciados.

Nada obliga a disolver la sociedad de gananciales, sino que el matrimonio o ex matrimonio puede mantener el proindiviso tanto tiempo como quiera.

Actualmente, para no malvender la vivienda, son muchas las personas que toman la decisión de continuar teniendo bienes en común. Sin embargo, otras parejas deciden vender la vivienda y repartir el dinero cancelando la hipoteca o que uno de los cónyuges se quede con el inmueble, realizando una novación del préstamo.

La novación de hipoteca supone la salida de uno de los titulares y, por tanto, de una de las garantías de pago de ese préstamo, adjudicándoselo íntegramente el otro cónyuge.

En este sentido, los bancos pedirán una nueva garantía o un aval que asegure, en cierta forma, el pago del capital que queda pendiente ya que, en caso contrario, no dejará salir al otro titular porque no tiene ninguna obligación de hacerlo ni le afecta el divorcio.

Tengamos en cuenta que la escritura de hipoteca y la de compraventa son independientes. El titular tiene que salir de ambas -quitarse tanto el patrimonio como la deuda-.

La novación de la hipoteca se realiza ante notario, ya que supone una modificación de la escritura, y se hace con el consentimiento del banco.

El trámite para modificar la hipoteca en caso de divorcio consiste en:

– Ir al banco y solicitar la novación.

– Que el banco la acepte o ponga las condiciones para aceptarla.

– Acudir al notario y realizarla. Este se encargará de inscribir el cambio en el Registro de la Propiedad.

Otro problema es que haya avalistas solo por parte de uno de los titulares porque, si se trata del titular que sale de la hipoteca, el banco puede dejar que este ya no sea deudor, pero no así los avalistas, salvo que el que se queda como titular los sustituya por otros equivalentes.

La extinción de un condominio conlleva la tributación por el impuesto sobre transmisiones patrimoniales y actos jurídicos documentados, en su modalidad de documentos notariales, lo que supone un 1% o 1,5% -hay que ver exáctamente cuánto según la Comunidad Autónoma.

Y también hay que observar las exenciones tanto en el este impuesto, como en la plusvalía municipal -impuesto sobre el incremento de valor de los terrenos de naturaleza urbana-.

Quién paga los gastos médicos tras un accidente de tráfico

La asistencia sanitaria por un accidente de tráfico no está cubierta por la seguridad social. Esta situación, que es desconocida para muchas personas, hace preguntarse, ¿Quién paga los gastos médicos tras un accidente de tráfico? ¿el accidentado o el seguro?

Gastos de asistencia sanitaria en un accidente de tráfico

Los siniestros en carrera los cubren, normalmente, las compañías aseguradoras. No obstante, es muy habitual que el accidentado reciba en su domicilio una carta en la que se le pide que rellene los datos de su vehículo y los del contrario, a expensas de pagar él mismo la factura en caso de no hacerlo.

Nos referimos al Anexo del Convenio Marco firmado por la UNESPA (Asociación Empresarial del Seguro) para la atención sanitaria derivada de accidentes de tráfico.

En este Anexo también hay que informar de la compañía de seguros que tiene contratada el conductor, con quien la sanidad pública se pondrá en contacto para proceder a cobrar la factura.

También se distingue entre los siniestros en los que participa un solo vehículo (por ejemplo, una moto que derrapa sola en carretera) y en los que participa más de un vehículo (un choque entre dos coches o entre una moto y un coche) y qué ocurre con las lesiones provocadas a terceros que no están implicados en el accidente (por ejemplo, un viandante).

La compañía de seguros paga hasta un límite, salvo que el conductor o tomador del seguro tuviera contratada una cobertura específica que amplíe el importe.

¿Qué ocurre si el accidentado no tiene contratado el seguro de circulación obligatorio, que incluye la responsabilidad civil?

En estos casos, los gastos de asistencia sanitaria de los ocupantes del vehículo son cubiertos por el Consorcio de Compensación de Seguros, salvo que se demuestre que estos sabían que el vehículo era robado o que no estaba asegurado. Además, se deberá incluir una declaración responsable.

Igualmente, si se produce un accidente con otro vehículo y el suyo está asegurado, incluso cuando no se haga un parte amistoso y no tengan por qué intervenir la policía o la ambulancia, y si usted no guarda los datos del conductor del otro vehículo, quien se hace cargo es su propia compañía.

En estos casos, el problema es que la compañía debe asumir el gasto y no puede repercutirlo a la aseguradora del contrario, pero para el asegurado accidentado, en principio, no hay diferencia.