Pedir ejecución de sentencia

ejecucion de sentencia

La ejecución de una sentencia puede pedirse desde que la sentencia deviene firme. También cabe pedir la ejecución provisional de la sentencia aunque se haya interpuesto recurso contra ella.

Ejecución de sentencia

Normalmente, la ejecución de la sentencia se realiza de forma automática cuando la sentencia es firme, pasado el plazo de recurso y sin necesidad de pedirla.

Pero debido al retraso que muchas veces se produce por parte de los obligados a su cumplimiento, el favorecido por la sentencia se ve en la situación de tener que solicitar al juez su ejecución, proceso que se regula en la Ley 1/2000, de 7 de enero, de Enjuiciamiento Civil.

Ejecutar resoluciones firmes:

Se puede pedir la ejecución de sentencias firmes, laudos o resoluciones arbitrales, las resoluciones judiciales que aprueben u homologuen transacciones judiciales y acuerdos logrados en el proceso, y la primera copia de escrituras públicas.

También las pólizas de contratos mercantiles, el auto del juez que establezca la máxima cantidad reclamable en concepto de indemnización por responsabilidad civil derivada por la circulación de vehículos a motor, así como otras resoluciones judiciales que lleven aparejada la ejecución.

Todas ellas constituyen título ejecutivo judicial o no judicial, válido para solicitar su ejecución.

Eso sí, que una sentencia sea firme no significa que lleve aparejada la ejecución. Así, las sentencias declarativas o las sentencias constitutivas no son ejecutables de forma forzosa, simplemente se reconoce, por ejemplo, un derecho.

Ejecución provisional de sentencias

Por otra parte, el legislador va a permitir la ejecución de resoluciones que todavía no han adquirido firmeza. Sólo se podrán ejecutar provisionalmente las sentencias de condena que no sean firmes, así como los pronunciamientos de condena sobre relaciones patrimoniales relacionadas con el objeto del proceso.

Ello en realidad es un problema porque estamos ante sentencias que no han adquirido firmeza y, por tanto, son susceptibles de recurso, por lo que el pronunciamiento en contrario puede dar lugar a deshacer lo que se consiga con la ejecución provisional.

Aunque, normalmente se concede con motivos más que razonables de que el recurso no va a prosperar porque haya pruebas, por cuestiones de necesidad o, en definitiva, porque son más las sentencias que finalmente devienen firmes que las ejecuciones provisionales que se revocan.

Por ello, estas sentencias se suelen llamar de ejecución impropia. Eso sí, no todas las sentencias pueden ejecutarse provisionalmente. No será posible, por ejemplo, en caso de resoluciones que necesiten firmeza para tener eficacia. Este tipo de prohibición se referiría a la inscripción en un Registro Público.

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