Plazo de prescripción para reclamar una deuda - Attardabogados.com

Plazo de prescripción para reclamar una deuda


Proceder al cobro de deudas no es tarea fácil, ya sean de clientes con líneas de crédito o clientes nuevos que no responden en el pago.

Antes de de dar crédito a una empresa o autónomo, es necesario hacer un estudio del mismo, para ver la calidad de su solvencia o si se encuentra en alguno de los Registros de Morosos, como Asnef o RAI, que son los más conocidos, pero ya adelantamos que hay muchos más.

Plazo para el cobro de deudas

Primero hay que tener en cuenta que el Código Civil es el que establece el plazo de prescripción de una deuda, es decir, no se puede reclamar durante toda la vida, sino que el plazo llegará hasta los 5 años, según el tipo de deuda de que se trate.

Por ejemplo, las deudas hipotecarias prescriben a los 20 años, mientras que las de alimentos o arrendamientos prescriben a los 5 años.

Las deudas con la Administración Tributaria prescriben a los 4 años, las profesionales a los 3 años (así como las de suministros, dispuesto de tal forma en numerosas sentencias), mientras que las reclamaciones por responsabilidad extracontractual prescriben al año.

Por supuesto, el plazo de prescripción se interrumpe cuando se interponga una reclamación extrajudicial fehaciente, por ejemplo, mediante burofax, o una demanda en vía judicial.

Una opción que puede contemplar el deudor es la reunificación de deudas. Los particulares responden de sus deudas con todos sus bienes, presentes y futuros.

El Código Civil deja bien claro que no hay forma de librarse del pago, salvo declararse temporalmente insolvente, pero en cuanto haya bienes o dinero, las deudas se van a cobrar.

Antes de llegar a ese punto, los usuarios pueden intentar reunificar sus deudas o solicitar un plazo de carencia para poder hacer frente a los pagos cuando tengan dinero, sin que eso les afecte en su vida diaria o se sientan ahogados con las deudas.

¿Dónde pueden hacerlo? en principio, en su banco o a su acreedor, aunque no tienen obligación de acceder a su petición, puesto que se trata de llegar a un acuerdo entre las partes y suscribir un contrato con las nuevas condiciones.

No obstante, las entidades bancarias y otros acreedores no están por la labor de refinanciar deudas o de conceder préstamos adicionales, salvo que se otorguen garantías o avales que puedan hacerse líquidos en caso de impago mediante el correspondiente procedimiento.

Sí han surgido multitud de empresas que invitan a los usuarios a reunificar sus deudas, pero hay que estar muy atento a las condiciones del contrato y a los intereses que piden para no caer en un engaño o acabar pagando dinero de más.

En caso de dejar de pagar, la entidad bancaria o la empresa acreedora podrían iniciar un proceso para exigir el pago al deudor en vía judicial.

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