Productos financieros de ahorro

Los productos financieros de ahorro sirven para obtener una rentabilidad extra ahora o para la futura jubilación. Vamos a explicar algunas formas de obtener rentabilidad, como invertir en Bonos o Letras del Tesoro, de ahorrar para la jubilación, como los planes de pensiones o los PPA, y otras formas de ahorro.

Cuentas corrientes: el usuario puede realizar operaciones bancarias como domiciliar recibos y nóminas, hacer transferencias y contratar productos financieros que necesiten tener asociada una cuenta para recibir los intereses del producto contratado. Son las menos rentables, pero muy operativas en la práctica y necesarias.

Planes de pensiones: son un producto de ahorro a largo plazo destinado a la jubilación y un completo a la pensión pública de jubilación de la Seguridad Social. El ahorro se produce a través de aportaciones (mensuales, normalmente) al plan de pensiones durante la vida laboral activa del ahorrador que recuperará su inversión al finalizar la misma.

El problema de los planes de pensiones es que, en principio y salvo paro de larga duración o enfermedad grave,  no se puede recuperar la inversión hasta la fecha de jubilación o en caso de muerte, para los beneficiarios.

Planes de jubilación: no hay que confundirlos con los planes de pensiones. Los planes de jubilación son un seguro de vida/ahorro con el fin de que el ahorrador obtenga un capital en caso de jubilación o fallecimiento (su beneficiario).

Aquí la persona realiza aportaciones para recuperarlo al término del contrato y en caso de supervivencia o con anterioridad a esa fecha en caso de invalidez o muerte, recibiendo en esos últimos casos el capital los herederos beneficiarios del seguro.

Seguros de ahorro: con una inversión mínima de 600 euros anuales, podemos encontrar los PPA (planes de pensiones asegurados) o los PIAS (planes individuales de ahorro sistemático).

Tienen sus diferencias y es necesario saber que unos se puede recuperar el capital aportado antes de que pase el año mientras que en los otros no. Además, hay que tener en cuenta la penalización.

Bonos y obligaciones del Estado: son deuda pública, emitida por el Tesoro del Estado, a partir de dos años. Son valores de interés periódico (un porcentaje del valor nominal del activo), lo que los diferencia de las Letras del Tesoro.

Letras del Tesoro: son valores de deuda pública de renta fija a corto plazo. Son valores emitidos al descuento, cuyo importe mínimo es de 1.000 euros.

Su adquisición se realiza en subasta. Al finalizar el plazo de 3, 6, 9 ó 12 meses, se reembolsará el precio de adquisición más el interés generado por la Letra.

– Acciones: una acción es una parte del capital de una empresa y representa la propiedad de una parte de la sociedad anónima. Las acciones pueden o no cotizar en bolsa y hemos de distinguirlas en todo punto de las participaciones en empresas (sociedades limitadas).

También se pueden comprar las acciones en la Bolsa de Valores. Las acciones representan una inversión en renta variable, ya que no tienen un interés fijo sino que dependerá de la marcha de la empresa.

Depósito a plazo fijo: se deposita una cantidad de dinero en una entidad financiera durante un tiempo estipulado; al finalizar el mismo, la entidad devuelve el capital aportado más los intereses.

– Fondos de inversión: cantidad de dinero que aportan los inversores y que gestiona una Sociedad Gestora que decide en qué valores se invierte (acciones, letras, bonos, obligaciones, bienes inmuebles…). Puede invertirse en activos financieros y no financieros. Será custodiada por una Entidad Depositaria.

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